México habría frenado un cargamento de petróleo con destino a Cuba, previsto para mediados de enero, según informó Bloomberg. El crudo iba a ser transportado en el buque Swift Galaxy, pero Petróleos Mexicanos lo sacó de su programación, de acuerdo con el reporte.
La maniobra se produjo en medio del cerco de Washington sobre los socios energéticos del régimen cubano. Donald Trump advirtió, tras la captura del dictador Nicolás Maduro en Venezuela, que “no habrá más petróleo ni dinero para Cuba” y lanzó una advertencia directa a La Habana para que alcanzara un acuerdo antes de que fuera demasiado tarde.
Con el suministro venezolano fuera de juego, México quedó como el principal apoyo externo de la isla en materia de combustible. Ese papel convirtió cada embarque en una pieza sensible para el régimen, que depende de esos envíos para sostener la generación eléctrica y contener el derrumbe de una economía exhausta.
La presidenta mexicana Claudia Sheinbaum había defendido el envío de crudo como “ayuda humanitaria”. Después, Reuters informó que su gobierno evaluaba detener los cargamentos para evitar posibles represalias de Estados Unidos. Hasta ahora, las autoridades mexicanas no han ofrecido una explicación oficial sobre esta operación.
El episodio deja al descubierto la fragilidad del aparato energético que sostiene a La Habana y el costo político de seguir apuntalando a una dictadura que no logra sostenerse por sus propios medios. También confirma que la supervivencia del régimen depende de decisiones tomadas fuera de la isla, en despachos donde ya pesan más las presiones de Washington que las consignas de solidaridad de sus aliados.

Sé el primero en comentar