Los apagones se agravan en Cuba con más de 1.800 MW de déficit

Cuba amaneció otra vez a oscuras bajo el peso de una crisis eléctrica que el régimen ya no logra disimular. La Unión Eléctrica informó un déficit nacional de generación superior a los 1.800 megavatios y reconoció apagones prolongados en casi todo el país, con afectaciones que se extendieron por más de 20 horas durante la jornada anterior.

La propia empresa estatal admitió que el servicio no pudo restablecerse por completo en la madrugada de este jueves. A las 18:20 del día previo, la afectación alcanzó 1.824 MW, una cifra mayor a la prevista por nuevas salidas imprevistas en las termoeléctricas de Santa Cruz del Norte y Holguín. El sistema volvió a quebrarse por fallas acumuladas, averías y una infraestructura que opera al límite, sin respaldo real para sostener la demanda básica del país.

En el oriente, una avería en la subestación Holguín 220 kV provocó la desconexión del sistema eléctrico de toda la zona oriental. Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo quedaron sin electricidad, mientras Holguín sufrió afectaciones parciales. La caída estuvo ligada a la salida de servicio de las unidades 1 y 5 de las termoeléctricas Felton y Renté, además de los motores de Moa, en otro golpe directo a provincias que ya cargan con apagones brutales de manera cotidiana.

La capital tampoco escapó al desastre. La Empresa Eléctrica de La Habana confirmó bloques completos fuera del sistema y cortes de hasta 10 horas. También advirtió que, si no mejoran las condiciones de disponibilidad del Sistema Eléctrico Nacional, seguirán los cortes por contingencia energética, sin horario previsto. En la práctica, eso significa más incertidumbre para millones de cubanos que organizan su vida entre apagones, colas, calor y comida que se echa a perder.

El cuadro actual llega apenas horas después de que la propia UNE rebajara de forma ligera su pronóstico de afectaciones, una señal que duró muy poco. La aparente mejora se vino abajo con las nuevas averías y el apagón masivo en el oriente, que volvió a exponer la fragilidad de un sistema eléctrico hundido en el colapso por la mala administración del régimen y la ausencia de inversiones reales.

La crisis energética coincide con la convocatoria a una comparecencia especial de Miguel Díaz-Canel, anunciada para este jueves, y las reacciones en redes sociales dejaron en evidencia el malestar acumulado. Muchos cubanos cuestionaron que el mandatario pretendiera hablarle al país en medio de una nación sin corriente. La respuesta popular fue tan cruda como exacta: lo verán solo quienes tengan electricidad.

Mientras la propaganda oficial intenta vender control y normalidad, la realidad de la isla es otra: un país exprimido por la escasez de combustible, la falta de alimentos, la inflación y una red eléctrica al borde del derrumbe. La UNE no ofrece plazos ni explicaciones convincentes. La población, en cambio, sigue pagando la factura diaria de un modelo fracasado que convirtió la electricidad en otro privilegio precario.

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