Canadá actualizó su aviso de viaje para Cuba y pidió a sus ciudadanos extremar la precaución ante una realidad que ya golpea a todo el país: apagones diarios, falta de combustible, escasez de alimentos, agua y medicamentos, y un transporte cada vez más frágil. La advertencia deja al desnudo la crisis que el régimen intenta maquillar con propaganda turística mientras la vida cotidiana se hunde en la incertidumbre.
El comunicado, publicado el 4 de febrero de 2026, describe la situación como impredecible y advierte que puede deteriorarse con rapidez, hasta afectar la disponibilidad de vuelos en poco tiempo. Para los viajeros, eso significa una isla donde nada ofrece garantías estables; para los cubanos, confirma un desastre que ya se volvió rutina.
Canadá señala que Cuba mantiene apagones programados para aliviar la presión sobre una red eléctrica debilitada, pero también cortes inesperados que en ocasiones duran más de 24 horas. Aunque muchos hoteles y resorts cuentan con generadores, la falta de combustible compromete su funcionamiento y pone en riesgo servicios básicos como la iluminación, el agua corriente, el agua caliente y la comida dentro de las instalaciones.
La alerta también menciona una escasez crónica y severa de alimentos, agua embotellada, suministro municipal de agua, medicamentos, combustible y moneda fuerte. Esa carencia golpea a la población y termina alcanzando a los visitantes, porque las operaciones turísticas pueden variar de una provincia a otra sin ningún patrón confiable.
Fuera de los complejos hoteleros, la movilidad se ha vuelto un problema serio. La falta de combustible ha hecho extremadamente difícil desplazarse por la isla, con interrupciones frecuentes del transporte público y de los servicios de taxi. Algunos turistas han quedado varados con autos rentados, mientras las estaciones de servicio registran filas prolongadas y tensiones entre conductores.
Pese a esa realidad, las autoridades turísticas cubanas insisten en que los resorts siguen operando con normalidad gracias a medidas preventivas adoptadas desde el otoño para sostener la temporada alta. Pero esa versión choca con las cifras divulgadas por la oficina nacional de estadísticas, que muestran una caída del 12 % en los turistas canadienses hasta diciembre de 2025 y un descenso general del 17 % en los visitantes internacionales en esa misma fecha.
La advertencia canadiense también encontró eco entre viajeros y cubanocanadienses que han comentado la situación en redes sociales. Lorelei Pérez-García llamó a reconsiderar los planes de viaje si se espera seguridad y tranquilidad, y Katie Willians, de Nova Scotia, alertó que muchos no ven que los complejos turísticos serán los últimos en sentir el golpe, pero que cuando se agote el petróleo para los generadores, los turistas pueden quedar atrapados en problemas serios.
Canadá recomienda a quienes decidan viajar que sigan de cerca los medios locales, mantengan los teléfonos cargados, lleven medicamentos, artículos de higiene, agua y alimentos básicos, y contraten seguros que cubran cancelaciones, interrupciones y emergencias médicas. La advertencia resume una verdad incómoda para el régimen: Cuba ya no ofrece ni siquiera la falsa normalidad que el discurso oficial intenta vender.

Sé el primero en comentar