Morón protesta con cacerolazo por los apagones

Vecinos del barrio El Vaquerito, en Morón, Ciego de Ávila, salieron en la noche del viernes a cacerolear contra los apagones que les están deshaciendo la vida. La protesta quedó registrada en redes sociales y se sumó al malestar que ya se siente en otros puntos del país golpeados por la misma crisis eléctrica.

En el grupo de Facebook “Revolico Morón (El Grande)”, varios usuarios describieron en tiempo real el ruido de calderos y cazuelas que venía del barrio. Un vecino preguntó qué pasaba al escuchar el estruendo, y la respuesta en los comentarios dejó claro el estado de ánimo: cansancio, hambre, rabia y hartazgo frente a los cortes de corriente.

Las reacciones en la propia conversación mostraron hasta dónde ha empujado el colapso cotidiano. Un usuario ironizó sobre la falta de comida con una frase que resumió la miseria que acompaña a los apagones: “No hay comida, tocan para que caiga del cielo”. Otro comentario apuntó directamente al motivo de fondo: ya la gente está cansada de la oscuridad y de vivir pendiente de cuándo vuelve la electricidad.

También circularon mensajes de apoyo a la protesta y consignas como “Libertad para Cuba”, una señal de que la molestia no se queda en un simple reclamo doméstico. Cuando un barrio entero empieza a sonar a cacerola, el mensaje va mucho más allá del ruido: habla de una población agotada por la escasez, por la pérdida de estabilidad y por la incapacidad del régimen para garantizar lo mínimo.

La escena en Morón encaja con una respuesta ciudadana que se ha vuelto más visible en Cuba cada vez que la crisis energética aprieta. El apagón deja de ser una molestia técnica y se convierte en detonante de protesta, porque detrás del corte de luz vienen la comida que se daña, el descanso que desaparece y la vida familiar que se rompe por la noche.

En ese mismo clima, la organización Cubalex informó que al menos 14 personas han sido detenidas en Cuba por protestas y cacerolazos registrados desde el 6 de marzo en varias localidades. El dato confirma la ruta habitual del poder: frente al reclamo popular, más control y más arrestos.

La organización documentó detenciones en Centro Habana, Marianao, Lawton, Jaimanitas y también en Bolivia, en Ciego de Ávila, después de manifestaciones recientes. El mensaje del régimen vuelve a ser el mismo: la crisis la paga la gente, y la protesta la responde el aparato represivo.

Morón quedó otra vez como ejemplo de un país donde una cazuela golpeada en la noche dice más que cualquier discurso oficial. El apagón no solo apaga bombillos; desnuda el fracaso de un sistema que ha llevado a la población a protestar desde sus casas por lo que debería ser un servicio básico.

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