La Secretaría General Iberoamericana abrió en Cáceres la puerta a hermanar ciudades Patrimonio de la Humanidad de España, Portugal y América Latina, en una jornada que reunió a autoridades y delegaciones diplomáticas de 16 países y dejó a Cuba dentro de una conversación regional sobre turismo, desarrollo local y capital histórico.
El anuncio llega en medio de un interés creciente por el turismo patrimonial, rural y de naturaleza, un terreno donde la Segib ve una de las pocas vías de dinamismo económico sostenido en Iberoamérica. Andrés Allamand, secretario general iberoamericano, defendió esa línea de trabajo durante la reunión preparatoria del XI Encuentro Iberoamericano de Turismo Rural y Agroturismo, previsto para noviembre en Guadalupe, España.
La apuesta no es menor. Allamand recordó que el turismo ya roza entre el 10 y el 11 por ciento del Producto Interno Bruto en la región y destacó su impacto en el empleo, especialmente en el femenino. En un continente castigado por economías débiles y administraciones ineficientes, el patrimonio cultural aparece como un activo capaz de generar ingresos, atraer visitantes y mover comunidades enteras.
También quedó clara la división entre el turismo masivo y el de “intereses especiales”, el que gira alrededor de experiencias, naturaleza y conservación. Ese nicho crece con fuerza y coloca a sitios como Galápagos, el Amazonas o la Patagonia en el mapa de una industria más selectiva, donde el valor histórico y ambiental pesa tanto como la infraestructura. Cuba, presente en la sesión junto a otras delegaciones, queda inevitablemente interpelada por esa agenda.
Mientras otros países buscan convertir su casco histórico, su paisaje rural y su marca patrimonial en desarrollo local, la isla sigue atrapada por el control estatal, la precariedad económica y la incapacidad del régimen para traducir su riqueza cultural en bienestar real. El contraste es evidente: donde hay gestión, el patrimonio suma; donde manda el inmovilismo, termina reducido a escaparate.
La reunión en Cáceres, además, sirvió de antesala a la presidencia temporal de España en la XXX Cumbre Iberoamericana, prevista también para noviembre en Madrid. En ese marco, la visita de embajadores y responsables de países como Cuba, Venezuela, México, Colombia, Perú, Portugal y otros a la ciudad extremeña refuerza una idea que el régimen cubano no ha sabido convertir en política pública: el patrimonio no basta como consigna, necesita libertad económica, inversión y una administración que no estrangule al país.
Los representantes extranjeros también recorrieron el casco histórico de Cáceres y fueron recibidos por la presidenta de Extremadura, María Guardiola, en el Museo Helga de Alvear. La postal contrasta con la realidad cubana, donde el peso del centralismo y la ruina acumulada siguen impidiendo que la isla aproveche de verdad sus ciudades, su historia y su potencial turístico.

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