Apagones afectarán al 51 % de Cuba este martes

Más de la mitad de Cuba volverá a quedar sometida a apagones simultáneos este martes durante el horario de mayor consumo, mientras la Unión Eléctrica también anuncia cortes a lo largo de toda la jornada. El dato confirma una crisis que el régimen ha normalizado a punta de oscuridad, castigo y desgaste para millones de cubanos.

La situación energética lleva un año agravándose y ya empuja a extensas zonas del país a interrupciones de 20 horas o más al día. A eso se suma un apagón nacional ocurrido hace apenas tres semanas, el quinto en menos de un año, señal de un sistema que perdió capacidad de respuesta y arrastra un deterioro acumulado por décadas de abandono estatal.

La base del colapso está en las termoeléctricas, envejecidas tras años de explotación y sin la inversión ni el mantenimiento que necesitaban. Muchos motores de generación también están fuera de servicio por la falta de divisas para importar combustible, lubricante y repuestos, una dependencia que deja al país a merced de la escasez y de la incapacidad del aparato estatal para sostener un servicio básico.

El programa solar impulsado por el Gobierno ha puesto en marcha 32 parques fotovoltaicos este año y alivia la carga durante el día, pero no resuelve el problema de fondo porque no cuenta con baterías para almacenar energía. La salida parcial vuelve a dejar desnuda la precariedad del sistema justo cuando cae la tarde y la demanda aprieta con más fuerza.

Para este martes, la UNE calcula una capacidad máxima de 1.730 megavatios frente a una demanda de 3.400. La brecha entre oferta y consumo deja un déficit de 1.670 megavatios y una afectación estimada de 1.740, cifras que revelan la impotencia del régimen para garantizar electricidad en un país entero.

El cuadro técnico es igual de grave. Nueve de las 16 unidades de producción termoeléctrica disponibles están fuera de servicio por averías o mantenimientos. Además, 54 centrales de generación distribuida permanecen paradas por falta de combustible y cerca de 46 no operan por déficit de lubricante. La red eléctrica, completamente en manos del Estado desde 1959, quedó atrapada en una infrafinanciación crónica que hoy se paga en apagones, ruina productiva y malestar social.

La Habana insiste en culpar a las sanciones estadounidenses y habla de “asfixia energética”, pero los cálculos independientes apuntan a una necesidad de entre 8.000 y 10.000 millones de dólares para reflotar el sistema, una suma que el régimen no tiene ni ha sabido generar. El desastre eléctrico también golpea a la economía, que se contrajo un 1,1 % en 2024 y acumula una caída del 11 % en los últimos cinco ejercicios, según datos oficiales. La CEPAL prevé además un PIB negativo este año.

En la calle, la factura es aún más dura. Los apagones alimentan el descontento social y han estado ligados a las principales protestas registradas en los últimos años, incluidas las masivas de julio de 2021 y las más recientes de septiembre en La Habana y Gibara. Cada corte suma cansancio, rabia y desesperación en un país que vive bajo una crisis eléctrica fabricada y sostenida por el poder.

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