Yosvany Rosell García Caso, preso político cubano condenado por su participación en las protestas del 11 de julio de 2021, llegó este sábado a 38 días en huelga de hambre y sigue en estado crítico. El cuerpo ya le pasa factura a una protesta extrema que desnuda la crueldad del sistema carcelario y la ausencia de una respuesta humana del régimen.
Su esposa, Mailin Sánchez, informó que el parte médico de las 8:00 a.m. del 29 de noviembre de 2025 confirmó un estado de salud crítico, sin diagnóstico específico, aunque con una leve mejoría en la coloración de la orina después de que él bebiera un poco más de agua durante la noche. Ese detalle aislado no altera el cuadro central: Rosell permanece en alto riesgo vital tras más de cinco semanas sin ingerir alimentos sólidos.
Sánchez volvió a pedir ayuda urgente y dijo que sigue “en cadena de oración” por el padre de tres hijos. Sus palabras reflejan la desesperación de una familia que ve cómo el encierro, el maltrato y la indiferencia oficial empujan al preso hacia un desenlace trágico, mientras la dictadura mantiene cerradas todas las salidas.
Rosell fue detenido en Holguín durante las protestas del 11J y condenado inicialmente a 30 años de prisión por desórdenes públicos y desacato, una sanción desproporcionada que luego fue reducida a la mitad en apelación. Desde su encarcelamiento ha denunciado maltratos, aislamiento y falta de atención médica, y a finales de octubre inició la huelga de hambre ante la falta de respuesta a su situación carcelaria y a sus apelaciones.
La propia esposa resumió el derrumbe institucional con una frase que deja al descubierto la podredumbre del sistema: “No creo en la justicia, está ciega, sorda y muda. Lo único que pido es que mi esposo no muera”. En esa denuncia late el rostro real del aparato represivo: tribunales que castigan con dureza, cárceles que abandonan y un régimen que convierte la protesta de un preso en una carrera contra el tiempo.
Organizaciones como el Observatorio Cubano de Derechos Humanos y Prisoners Defenders reiteraron este sábado su alerta urgente ante el deterioro físico de Rosell y pidieron su liberación inmediata por razones humanitarias. Desde Costa Rica, representantes del Comité de Ciudadanos Defensores de Derechos Humanos acompañaron el reclamo de la familia ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos.
El caso de Yosvany Rosell García Caso se ha convertido en una radiografía del presidio político en Cuba: condenas excesivas, maltratos, silencio institucional y una vida al borde del colapso por la obstinación represiva del régimen. Cada día sin una decisión humanitaria acerca más la tragedia y confirma el costo humano de castigar a los hombres del 11J.

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