El Gobierno argentino recomendó a sus ciudadanos evitar o posponer viajes a Cuba ante el deterioro de las condiciones de vida en la isla. La advertencia oficial apunta a una realidad ya visible para cualquiera que siga la situación cubana: apagones prolongados, falta de combustible, problemas con el agua potable y una escasez que golpea con fuerza a la población y también a quienes llegan como turistas.
El comunicado de Cancillería describe una isla cada vez más castigada por la crisis de recursos básicos. En zonas turísticas también se reportan interrupciones del suministro de combustible, mientras el acceso a alimentos y medicamentos sigue deteriorándose. El mensaje para los argentinos que ya están en Cuba es mantenerse atentos a la evolución de la crisis y tomar precauciones adicionales.
La advertencia de Buenos Aires coincide con un endurecimiento de la presión de Estados Unidos sobre el régimen de La Habana y sobre los países que le venden petróleo. Donald Trump firmó una orden ejecutiva que impone aranceles adicionales a bienes importados desde naciones que entreguen o comercialicen crudo con Cuba, una medida dirigida a golpear una de las principales fuentes de energía que sostiene al aparato castrista.
La Casa Blanca presentó esa decisión como una forma de frenar lo que considera una amenaza para sus intereses de seguridad y política exterior. La normativa deja abierta la posibilidad de modificar el esquema tarifario si el régimen cubano o los países implicados adoptan medidas que, a juicio de Washington, reduzcan esa amenaza. Trump, además, habló de una “nación en decadencia” y dijo que Cuba no podría sobrevivir.
El documento estadounidense amplía la acusación contra La Habana. Menciona capacidades militares y de inteligencia vinculadas a países adversarios de Estados Unidos, la presencia en Cuba de la mayor base de inteligencia de Rusia fuera de su territorio y supuestos vínculos con grupos como Hezbollah y Hamas. También denuncia represalias contra familiares de presos políticos, restricciones a la libertad de expresión, censura a la prensa, control de internet y persecución de opositores.
En el fondo, la recomendación argentina y la ofensiva de Washington vuelven a dejar al descubierto la misma tragedia: un régimen que ha convertido la escasez en norma, el control político en método de gobierno y la miseria cotidiana en la carga que soporta la gente común. Cuba aparece otra vez como lo que es hoy, un país en ruina donde hasta viajar se ha vuelto una advertencia.

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