México volvió a embarcar ayuda para Cuba y lo hizo con dos buques de su Armada, cargados con más de 814 toneladas de alimentos y artículos de primera necesidad. La operación salió desde Veracruz y fue confirmada por la Secretaría de Relaciones Exteriores, en un gesto que vuelve a colocar sobre la mesa la dependencia del régimen cubano de la asistencia externa para sostener a una población castigada por la escasez.
Uno de los buques transporta unas 536 toneladas de productos alimenticios y artículos de higiene personal. En esa carga figuran leche líquida, productos cárnicos, frijoles, arroz, atún y sardinas. El segundo lleva alrededor de 277 toneladas de leche en polvo, destinada a distribución en la Isla. Las autoridades mexicanas adelantaron además que luego saldrán más de 1.500 toneladas adicionales de víveres, sobre todo leche en polvo y frijoles.
El anuncio llega en medio de una crisis económica y de abastecimiento que golpea a Cuba con fuerza diaria. La falta de alimentos, medicamentos y combustible ha deteriorado todavía más la vida de la población, mientras el régimen insiste en trasladar la responsabilidad hacia factores externos y en maquillar su fracaso interno con propaganda y excusas políticas.
Tras conocerse el envío, el embajador cubano en México, Eugenio Martínez Enríquez, agradeció públicamente a las autoridades mexicanas y a su presidenta. También repitió el libreto habitual del castrismo al atribuir la debacle económica a la llamada “guerra económica contra Cuba”, una fórmula usada una y otra vez por La Habana para tapar su propia incapacidad de producir, abastecer y gobernar.
El gesto de México ya había sido adelantado por la presidenta Claudia Sheinbaum, quien anunció que su gobierno enviaría ayuda humanitaria a Cuba a más tardar el lunes, después de una solicitud de las autoridades de la Isla. Sheinbaum explicó que el envío se coordinaba en paralelo a gestiones diplomáticas sobre el suministro de combustible y aseguró que su administración mantiene comunicación con La Habana por canales diplomáticos.
En ese mismo contexto, el Gobierno de Estados Unidos anunció otros 6 millones de dólares en asistencia directa para la población cubana, con un esquema pensado para reducir el riesgo de interferencia o desvío por parte del Estado cubano. La advertencia es clara: la desconfianza sobre el manejo de cualquier ayuda que entre a Cuba sigue siendo inevitable mientras el régimen mantenga el control político absoluto sobre cada recurso que toca.

Sé el primero en comentar