Nicaragua volvió a cerrarles la puerta a los cubanos y restableció la visa de viaje para los portadores de pasaporte ordinario. La medida revierte el libre visado que había estado vigente desde 2021 y que el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo había presentado como una facilidad para el turismo y la supuesta “relación familiar humanitaria”.
El anuncio llegó en un momento de presión creciente sobre Managua por su papel en la ruta migratoria hacia Estados Unidos y por la exigencia de Washington de liberar presos políticos. El giro también se produce mientras la Casa Blanca aprieta al régimen cubano con medidas que han golpeado el suministro de petróleo venezolano, uno de los soportes de la crisis energética de la isla.
El Ministerio del Interior nicaragüense incluyó a los ciudadanos de Cuba entre los países que ahora necesitan permiso para entrar al territorio. Según la comunicación oficial, las nuevas solicitudes deberán tramitarse por correo electrónico desde cualquier parte del mundo y no tendrán costo para los cubanos, aunque el gobierno no explicó por qué decidió volver a exigir ese filtro migratorio.
La orden fue divulgada después de que medios nicaragüenses en el exilio adelantaran la decisión. Despacho 505, con acceso a un documento ministerial, informó además que el cambio debe notificarse a las autoridades cubanas, a las aerolíneas y a las empresas de transporte terrestre y marítimo para aplicarse de inmediato.
La maniobra confirma el uso político que Ortega y Murillo han hecho de la política migratoria. Washington lleva años denunciando que Nicaragua funciona como un atajo para la entrada de vuelos con migrantes de distintos países que luego intentan seguir rumbo a Estados Unidos. En noviembre del año pasado, Estados Unidos sancionó a empresarios y funcionarios nicaragüenses por facilitar esa ruta ilegal.
Para los cubanos, el nuevo requisito añade otra traba en medio del cerrojo migratorio que impone la dictadura en la isla y de la deriva autoritaria de sus aliados en la región. El libre visado, que había servido como válvula de escape y negocio político, desaparece ahora bajo la misma lógica de control y conveniencia que ha marcado a los regímenes de Managua y La Habana.

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