Las familias de Niquero siguen esperando noticias de los 16 cubanos desaparecidos en una salida ilegal rumbo a Jamaica, mientras en redes circulan versiones sin confirmar sobre un supuesto hallazgo de cuerpos. La confusión solo ha añadido más dolor a una búsqueda que, hasta ahora, no ofrece un resultado cierto.
Yariennis Guevara Tamayo, familiar de tres de los desaparecidos, salió a desmentir las informaciones inventadas que se han movido por internet y pidió no dejarse arrastrar por rumores. Dijo que mantiene comunicación con personas en Jamaica, quienes le aseguran que la búsqueda sigue activa por mar y tierra, aunque todavía no hay ningún cuerpo recuperado ni rescate confirmado.
“No han encontrado ningún cuerpo”, explicó Guevara, al tiempo que suplicó a la gente de Niquero que colabore con cualquier dato útil. Su llamado resume la desesperación de varias familias que han quedado atrapadas entre la incertidumbre y una emigración cada vez más marcada por la necesidad, el hambre y la falta de futuro dentro de Cuba.
Los desaparecidos partieron el domingo en tres embarcaciones improvisadas desde Palma de la Cruz, en el municipio Niquero, con rumbo a Montego Bay. Durante la travesía, las chalupas se separaron en el mar y una de ellas, donde viajaban tres familiares de Guevara, se volcó cerca de la costa jamaicana. Hasta ahora no hay evidencia de rescates, cuerpos ni restos de la embarcación.
Entre los ausentes figuran jóvenes y adultos de Niquero, Las Coloradas y Palma de la Cruz. Los nombres que han trascendido incluyen a Idionis Bilte, de 28 años; Yoni Alejandro Tamayo, de 18; Omar Guevara Pérez, de 50; y Danni Guevara Tamayo, de 28.
Guevara describió además un viaje hecho bajo un frente frío y con el mar muy agitado, condiciones que hicieron todavía más precaria una salida ya de por sí riesgosa. Esa escena vuelve a mostrar el costo humano de la crisis cubana: gente lanzándose al Caribe en botes improvisados porque la isla les niega una vida mínima y los empuja a jugarse la vida en el mar.
Ni las autoridades cubanas ni las jamaicanas han ofrecido declaraciones públicas. Tampoco se conocen operativos oficiales de rescate, pese a los mensajes, llamadas y correos enviados por familiares dentro y fuera de Cuba. Ese silencio deja a las familias solas frente a la angustia y abre espacio a la desinformación, justo cuando lo que hace falta es respuesta y certeza.
Desde Jamaica, cubanos residentes en ese país han intentado contactar a guardacostas y autoridades locales, pero tampoco han recibido confirmación alguna. Mientras tanto, en Niquero crece el llanto por una tragedia que retrata con crudeza la emigración forzada y el abandono que pesa sobre tantos hogares cubanos.

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