Más de 150 pequeñas y medianas empresas españolas han pedido al Gobierno de Pedro Sánchez apoyo financiero extraordinario tras quedar atrapadas en una deuda de unos 255 millones de euros que el régimen de Cuba sigue sin saldar. El reclamo salió a través de la Plataforma de Afectados por los Impagos del Gobierno de Cuba, que agrupa a la mayor parte de esas compañías y confirmó a EFE la magnitud del golpe.
La deuda golpea de lleno a empresas que trabajan en renglones sensibles como la alimentación, la fabricación de componentes para vacunas, los artículos de higiene personal y los fertilizantes. En la práctica, el impago cubano arrastra a negocios medianos y pequeños a una asfixia financiera que ya provocó cierres y procedimientos concursales, según el testimonio trasladado por la propia plataforma. El problema no quedó en una factura pendiente: se convirtió en un daño empresarial concreto, con impacto directo sobre empleos, liquidez y continuidad operativa.
Los vencimientos impagados se concentran sobre todo entre 2017 y 2019, el tramo en que la relación comercial con el sector público cubano quedó más deteriorada. El último informe anual de ICEX España Exportación e Inversiones sitúa la deuda reconocida en 255 millones de euros, por debajo de los 284 millones registrados en 2023, una reducción que la plataforma atribuye al cierre de empresas afectadas. Ese dato retrata una economía cubana que no honra sus compromisos y deja a sus acreedores cargando con las pérdidas.
A la deuda formal se suman más de 23 millones de euros retenidos dentro de Cuba y cerca de 40 millones en dividendos bloqueados en cuentas corporativas de bancos cubanos. Esos fondos no pueden salir de la isla por el bloqueo financiero interno del régimen, aunque tampoco figuren como deuda en sentido estricto. En conjunto, el dinero comprometido asciende a 318 millones de euros, una cifra que amplía el alcance del problema y confirma el nivel de traba que impone el aparato estatal cubano a cualquier relación económica seria.
La plataforma también ha denunciado la dificultad de encontrar un interlocutor válido en Cuba para discutir la situación. Mientras tanto, el daño sigue sumando costos para las empresas afectadas. El perfil mayoritario es el de pymes: la deuda media supera los dos millones de euros en las medianas y ronda los 0,85 millones en las microempresas. Además, el 19% de las firmas consultadas por ICEX debe más que su última facturación completa, y ese grupo concentra el 37% del pasivo total.
La presión ahora recae sobre el Ejecutivo español, al que los reclamantes piden reactivar el programa de conversión de deuda pactado en 2016, valorado en 375 millones de euros, o abrir líneas de crédito específicas para sostener a las compañías golpeadas. El caso vuelve a exponer el costo real de hacer negocios con un régimen que incumple, retiene fondos y deja a sus socios comerciales sin salida clara mientras la factura, una vez más, termina repartida entre empresas, trabajadores y acreedores.

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