Caimán recauda ayuda para Cuba ante la crisis y los apagones

Mientras la crisis cubana sigue vaciando neveras, apagando hospitales y empujando a más familias a depender de donaciones, en las Islas Caimán varios grupos comunitarios han tomado la iniciativa de reunir medicinas, alimentos y dinero para enviarlos a la isla. El movimiento crece sin respaldo oficial del gobierno caimanés y deja en evidencia hasta qué punto el deterioro en Cuba ya desbordó la capacidad de respuesta del régimen.

La información, reseñada por Cayman Compass, muestra una solidaridad de base que nació frente al colapso cotidiano que viven los cubanos. La propia Oficina del Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos advirtió desde Ginebra que la crisis socioeconómica se está profundizando y que la escasez de combustible está golpeando la generación eléctrica, las salas de urgencias, los cuidados intensivos, el almacenamiento de vacunas y el bombeo de agua.

Ese cuadro explica por qué en Caimán surgieron campañas para mandar insumos de primera necesidad. Blue Unicorn recoge suministros médicos para llevarlos directamente a profesionales de la salud en Cuba. Su fundador, el cubano Marlon Alejandro Riera Tabares, dijo que la iniciativa responde a una motivación humanitaria. La lista de pedidos incluye jeringuillas, gasas, guantes, mascarillas, antibióticos no controlados, vitaminas, fórmulas infantiles y pañales, artículos que hoy faltan en hospitales y clínicas cubanas.

La abogada caimanesa Lynn Bodden participa en la recaudación de fondos y en la logística para enviar cajas a un hospital principal y a una clínica de pueblo. Al mismo tiempo, el Rotary Companion Club de South Sound junta medicamentos, pañales para adultos, leche en polvo y aportes económicos para cubrir el transporte. “Este es nuestro vecindario global y estamos haciendo todo lo posible para ayudar”, dijo Leigh O’Connor, miembro de la organización.

También la Fundación Power of a Penny lanzó una campaña de alimentos no perecederos para familias vulnerables en Cuba. Su fundador, Lovell Marriott, calificó como alarmantes los testimonios que recibe desde la isla y explicó que la misión busca aliviar de forma directa a quienes más lo necesitan.

La ayuda, sin embargo, tropieza con los mismos obstáculos que castigan a los cubanos dentro de la isla. La reducción de vuelos a Cuba, la incertidumbre sobre el combustible para aviones y los costos de embalaje, transporte aéreo y trámites aduaneros encarecen cada envío y obligan a depender también de donaciones en efectivo.

El contraste político es claro. Mientras ciudadanos en el exterior organizan campañas para cubrir lo básico, el régimen sigue administrando la miseria que él mismo ha profundizado con su ineficiencia, su control absoluto de la economía y el abandono de servicios esenciales. La carga termina otra vez sobre familias, médicos y comunidades que sobreviven gracias a la caridad ajena, dentro y fuera de Cuba.

En este caso, además, no existe hasta ahora un anuncio formal de apoyo oficial desde las Islas Caimán. La Oficina del Gobernador indicó que cualquier decisión de brindar ayuda humanitaria en el exterior debe alinearse con la política exterior del Reino Unido y que no tiene conocimiento de planes actuales para asistir a Cuba.

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