Cacerolazos sacuden La Habana por los apagones y la escasez

La Habana volvió a oír cazuelas y gritos de protesta en la noche de este viernes, cuando vecinos de varios barrios salieron a la calle por los apagones prolongados, la falta de agua y la escasez de alimentos y productos básicos. La inconformidad también llegó a zonas de Matanzas, en otra señal del desgaste que arrastra la población bajo el colapso de los servicios elementales.

En la Calzada de San Agustín, en Arroyo Naranjo, residentes permanecieron cerca de dos horas en la vía pública golpeando calderos y cerrando el tránsito, según relató el periodista independiente Vladimir Turró a Martí Noticias. Las escenas se repitieron en Marianao, Centro Habana, Plaza, La Habana Vieja y Pueblo Nuevo, donde el ruido de las cazuelas marcó una noche de rabia acumulada.

En barrios del este habanero, como Cojímar y la Villa Panamericana, la crisis golpea con más fuerza. La activista Rosario Morales dijo que allí los cortes de electricidad llevan semanas y se extienden por 12 y 14 horas, a veces más. Esa ausencia arrastra todo lo demás: sin corriente no hay agua, sin agua se complica la comida, y la vida cotidiana queda reducida a una carrera para sobrevivir.

Morales describió una población agotada y familias, sobre todo madres, empujadas al límite por la falta de electricidad y de suministro hidráulico. También aseguró que en la madrugada se escucharon gritos de “cambio” en medio del descontento por la situación.

La tensión se repitió en Guanabacoa, donde vecinos de La Jata, El Roble y El Naranjo protagonizaron cacerolazos después de pasar más de un día sin electricidad ni agua. La activista Evelyn Pineda dijo que la gente salió con cazuelas porque la situación ya resultaba insoportable. En esa zona, además, se interrumpieron temporalmente la conexión a internet y la señal de telefonía móvil.

Las protestas también llegaron fuera de la capital. En Jagüey Grande y Santa Marta, en Matanzas, vecinos reclamaron el restablecimiento del servicio eléctrico, una muestra de que el deterioro energético se ha extendido más allá de un reparto o una provincia y ya castiga a buena parte del país.

El origen inmediato del descontento está claro. El miércoles se desconectó el Sistema Eléctrico Nacional tras una avería en la termoeléctrica Antonio Guiteras, y el viernes la capacidad de generación seguía muy por debajo de la demanda nacional. El colapso del sistema eléctrico empuja a la población a vivir entre apagones, calor, desabastecimiento y falta de agua, mientras el régimen sigue sin ofrecer una salida real a una crisis que ya desborda la paciencia en las calles.

Desde afuera, congresistas estadounidenses reaccionaron a los reportes. María Elvira Salazar escribió en redes sociales: “A la dictadura: ¡Ni un abuso más contra el pueblo cubano!”. Carlos Giménez afirmó que “el pueblo de Cuba está en las calles exigiendo libertad”.

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