Granma vende el sol mientras siguen los apagones

Granma volvió a empujar propaganda en Facebook con el lema “El sol no se puede bloquear”, esta vez para celebrar paneles solares en Villa Clara, mientras los apagones siguen castigando a Cuba y dejan al descubierto la distancia entre el relato oficial y la vida real. El mensaje estatal intentó presentar como avance una respuesta tardía a una crisis que sigue golpeando hogares, fábricas y servicios básicos.

La publicación habló de inversiones en industrias alimentarias de la provincia, entre ellas la fábrica La Purísima, en Santa Clara. Según el propio texto, la energía fotovoltaica ayudaría a sostener producciones de mayonesa y aderezos destinados a la población, además de mantener el funcionamiento de esas plantas bajo el discurso del supuesto cambio de matriz energética impulsado por el régimen.

El mismo mensaje incluyó proyectos en el matadero Chichi Padrón, la Empresa Láctea de Villa Clara y la ronera Agustín Rodríguez Mena. La línea oficial insistió en el ahorro de combustible y la reducción del consumo de diésel, pero esa retórica choca con una realidad que ya se volvió rutina para los cubanos: cortes eléctricos prolongados, producción trabada y una economía que no levanta cabeza.

La reacción en los comentarios no dejó espacio para el triunfalismo. Varios usuarios respondieron con ironía al eslogan del periódico estatal y señalaron que, pese a los parques solares, la corriente sigue faltando. Otros cuestionaron el precio de los paneles que vende el propio Estado, en un país donde casi todo se anuncia como solución mientras queda fuera del alcance del cubano común.

Ese contraste explica por qué la publicación provocó tantas burlas. El régimen pretende vender eficiencia cuando la gente sigue cocinando a oscuras, organizando su día alrededor del apagón y pagando el costo de una crisis que también encarece la comida y hunde la producción. La propaganda energética no tapa el fracaso de fondo: un país donde el poder llega tarde, administra la escasez y después pide aplausos por arreglos parciales.

La discusión en torno a los paneles solares dejó otro dato incómodo para el oficialismo: la población ya no compra el discurso sin chistar. Cuando Granma habla de progreso, muchos cubanos leen escasez, improvisación y precios inalcanzables. Y mientras la propaganda insiste en celebrar cada parche, el problema esencial sigue ahí, sin resolverse, sobre los hombros de la gente.

Acerca de Redacción 4173 Artículo
Publicamos noticias, crónicas y reportajes de actualidad cubana. Nos define la integridad periodística, la veracidad y la calidad de nuestra información.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta