Cuba cerrará Nochevieja con apagones para el 42 % del país

Cuba despedirá el año con apagones prolongados durante toda la jornada y con una afectación simultánea del 42 % del país en el horario de mayor consumo. La Unión Eléctrica, empresa estatal subordinada al Ministerio de Energía y Minas, confirmó una Nochevieja marcada otra vez por la oscuridad, el recorte forzado y la impotencia de millones de cubanos frente a una crisis que el régimen ya no logra maquillar.

La propia UNE admitió que esa cifra, aunque sigue siendo altísima, representa la menor desde el 6 de noviembre, cuando el nivel de afectación llegó al 41 %. El dato no cambia el fondo: el sistema eléctrico sigue en ruinas y el país vive atrapado en una emergencia que se repite día tras día. Los apagones dejaron de ser un tropiezo pasajero y pasaron a definir la rutina doméstica, el trabajo, la economía y hasta el cierre del año.

Para la tarde-noche, la empresa estatal prevé una capacidad de generación de 1.815 megavatios frente a una demanda máxima de 3.100. El déficit será de 1.285 megavatios y la afectación real, la energía que se desconectará para evitar un colapso mayor, alcanzará 1.315. Esa brecha resume el fracaso de un modelo que entregó toda la infraestructura al control del Estado y terminó dejando al país dependiendo del próximo corte eléctrico.

El deterioro se agrava por las averías crónicas en las centrales termoeléctricas, columna vertebral de la generación cubana. Seis de las 16 unidades operativas están fuera de servicio por fallas o mantenimientos. A eso se suma la parálisis de 63 centrales de generación distribuida y de la infraestructura de motores de Moa por falta de diésel y fueloil. Sin piezas, sin combustible y sin inversión suficiente, el sistema quedó reducido a una administración permanente del derrumbe.

La crisis energética golpea de frente a la sociedad cubana y arrastra a la economía. Los apagones lastran una actividad que se ha contraído un 11 % en los últimos cinco años y que cerrará este ejercicio en negativo. También han servido de detonante a las principales protestas de los últimos años, porque en Cuba la falta de corriente es una muestra visible del desgaste del régimen y de su incapacidad para sostener condiciones mínimas de vida.

Expertos independientes señalan que el deterioro del sector responde a una infrafinanciación crónica en un sistema completamente en manos del Estado desde 1959. Esos cálculos sitúan entre 8.000 y 10.000 millones de dólares la suma necesaria para sanear el sistema eléctrico. El régimen, en cambio, insiste en culpar a las sanciones estadounidenses y habla de “asfixia energética”, una narrativa que intenta trasladar hacia afuera una responsabilidad que nació y se consolidó dentro de la propia estructura estatal.

Mientras la propaganda oficial busca excusas, los cubanos entran en otro fin de año entre velas, sombras y frustración. La Nochevieja llega otra vez bajo el peso de una red eléctrica colapsada, símbolo de un país administrado con improvisación, dependencia y abandono.

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