Cuba amaneció este lunes bajo otro golpe del Sistema Eléctrico Nacional: una desconexión total dejó al país a oscuras y obligó a la Unión Eléctrica a activar los protocolos de restablecimiento. El colapso llegó después de un domingo entero con afectaciones por falta de capacidad de generación y confirma que el régimen sigue sin poder contener una crisis que castiga a toda la población.
La propia UNE reconoció que la disponibilidad a las 6:00 a.m. era de 1,140 MW frente a una demanda de 2,347 MW. Eso ya dejaba un déficit de 1,220 MW desde la mañana, con una previsión de 1,250 MW para el mediodía. En la práctica, significa otra jornada partida por apagones prolongados, interrupciones de trabajo, comida que se pierde y servicios básicos sometidos a una inestabilidad que se repite sin alivio.
El cuadro técnico es tan grave como conocido: varias unidades están fuera de servicio por averías, entre ellas la 5 de Mariel, las 2 y 3 de Santa Cruz, la 2 de Felton y las 3 y 6 de Antonio Maceo, en Santiago de Cuba. A eso se suman mantenimientos en Mariel, Nuevitas y Cienfuegos, además de 492 MW limitados en la generación térmica. La suma deja al país en una fragilidad extrema, con un sistema que ya no resiste ni la rutina.
Para el horario pico, la UNE calcula una disponibilidad de apenas 1,220 MW ante una demanda de 3,150 MW. Incluso con la entrada prevista de la unidad 4 de la termoeléctrica de Cienfuegos, el déficit seguiría cerca de los 1,930 MW y la afectación rondaría los 1,960 MW. Dicho sin rodeos: la noche volverá a estar marcada por apagones masivos en casi todo el país.
El régimen intenta amortiguar el desastre con la propaganda de los 52 parques solares fotovoltaicos, que aportaron 4,262 MWh y alcanzaron una potencia máxima de 732 MW al mediodía. Pero ese dato no cambia la realidad principal: la generación renovable todavía no compensa el derrumbe de la base térmica ni tapa la incapacidad estatal para sostener un servicio elemental. Mientras La Habana sigue prometiendo soluciones, la vida diaria del cubano sigue dependiendo de velas, sacrificios y paciencia forzada.

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