El alza del petróleo por Ormuz golpea a Cuba

El repunte del Brent por encima de los 80 dólares volvió a poner a Cuba contra la pared en medio de su peor crisis energética en décadas. La subida del crudo, empujada por las interrupciones en el estrecho de Ormuz tras los ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán en la llamada “Operación Furia Épica”, amenaza con encarecer todavía más el combustible que la isla necesita y que el régimen no puede pagar.

El estrecho de Ormuz concentra cerca del 20% del petróleo mundial y cualquier tensión allí sacude de inmediato el mercado internacional. Aunque Irán no anunció un cierre formal, los ataques de la Guardia Revolucionaria a petroleros y las advertencias para que navieras y petroleras eviten la ruta bastaron para disparar el temor a una escalada y a un nuevo salto en los precios.

Para Cuba, el problema llega en el peor momento posible. El país dispone de reservas para apenas 15 a 20 días y podría quedarse sin petróleo en menos de un mes, una señal brutal del colapso que arrastra el sistema electroenergético. Con los precios internacionales al alza, el margen para comprar combustible se estrecha todavía más y deja al régimen con menos capacidad para sostener plantas, transporte, servicios básicos y actividad económica.

La crisis también exhibe la fragilidad de los salvavidas externos que La Habana ha intentado usar para sobrevivir. Rusia evalúa envíos que no terminan de concretarse, un buque con petróleo ruso destinado a Cuba fue detenido en el Atlántico y Estados Unidos inició el decomiso de un petrolero con crudo venezolano rumbo a la isla. Cada una de esas trabas empuja al país más cerca del apagón y la parálisis.

El déficit eléctrico roza los 1,800 megavatios y ya compromete a toda la economía. La falta de combustible pone en riesgo al 96% de las mipymes, mientras el turismo, una de las pocas fuentes de divisas del régimen, reportó 24,000 viajeros menos en enero frente al año anterior. La escasez energética no se queda en los balances oficiales: se traduce en apagones, transportación rota, producción frenada y otra vuelta de tuerca para el cubano de a pie.

La dependencia de Venezuela también quedó expuesta como una apuesta cada vez más débil. Analistas han señalado que el régimen cubano revendió gran parte del petróleo importado para financiar su maquinaria represiva, y esa decisión hoy pesa sobre una isla sin reservas reales, sin liquidez y sin salida rápida. La factura de esa política vuelve ahora convertida en más escasez, más apagones y más asfixia para un país al que la crisis internacional del petróleo le cae encima con una estructura ya derrumbada.

Acerca de Redacción 4173 Artículo
Publicamos noticias, crónicas y reportajes de actualidad cubana. Nos define la integridad periodística, la veracidad y la calidad de nuestra información.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta