Andrés Manuel López Obrador volvió a poner a Cuba en el centro del debate político al pedir donaciones “para el hermano pueblo de Cuba” desde su retiro en Palenque. El gesto, presentado como una causa humanitaria, abre otra vez la discusión sobre su costumbre de mover recursos y apoyos ciudadanos alrededor de iniciativas que él impulsa con tono moral y fuerte carga política.
El exmandatario mexicano escribió en X que le “hiere” que busquen “exterminar” al pueblo cubano y llamó a aportar “cada quien lo que pueda” a una cuenta de Banorte a nombre de la asociación civil Humanidad con América Latina. La convocatoria llegó en un momento en que la crisis cubana sigue marcada por escasez, dependencia externa y el desgaste de un régimen que ha convertido la miseria nacional en argumento político para victimizarse fuera de la isla.
No es la primera vez que López Obrador recurre a la movilización de fondos públicos o privados alrededor de causas que presenta como urgentes. Su historial deja más de una huella de entusiasmo, recaudaciones millonarias y preguntas abiertas sobre el destino real de los recursos. La nueva iniciativa revive esa misma alerta, ahora con Cuba como bandera y con la familia política del exmandatario asociada a la organización receptora.
En 2017, cuando el terremoto sacudió el centro de México, AMLO impulsó el fideicomiso Por los demás para ayudar a damnificados. Prometió que los fondos llegarían a quienes lo necesitaran, pero el INE encontró irregularidades, entre ellas depósitos en efectivo de origen no identificado y retiros repartidos entre decenas de personas vinculadas a Morena. El árbitro electoral impuso una multa de 197 millones de pesos, luego revocada por el Tribunal Electoral, aunque la controversia quedó viva en el expediente político del hoy ex presidente.
También quedó bajo la lupa la rifa vinculada al avión presidencial Boeing 787-8 José María Morelos y Pavón. AMLO convirtió la aeronave en símbolo de la opulencia que decía combatir y la usó como emblema de su promesa de austeridad. El gobierno reportó una recaudación de entre 1,823 y 2,000 millones de pesos, y cuando el avión fue vendido finalmente en 2023 a Tayikistán por 1,658 millones, López Obrador aseguró que el dinero serviría para construir dos hospitales en Tlapa, Guerrero, y Tuxtepec, Oaxaca. Después, una investigación de Animal Político publicada en 2025 documentó que esos recursos cubrieron solo 19% de lo prometido.
El nuevo capítulo llega con una asociación civil, Humanidad por América Latina, vinculada a la familia de su histórico mentor Carlos Pellicer, y registrada ante el SAT en un tiempo inusualmente corto. Por ahora, la operación real de esa plataforma y el destino de lo que recaude siguen sin claridad suficiente. Esa opacidad es justo lo que alimenta las dudas cuando se mezcla la retórica solidaria con estructuras creadas alrededor de figuras de poder.
En el caso cubano, el llamado tiene otra lectura inevitable. Mientras el régimen insiste en culpar al embargo de todos sus fracasos, figuras afines a la izquierda regional siguen presentando a la isla como víctima absoluta y esquivan la responsabilidad directa de un sistema que ha hundido al país en la dependencia, el abandono y la precariedad. Donar puede parecer un gesto noble; convertir la tragedia cubana en consigna política y caja de recaudación pública es otra cosa.

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