Buck Sexton vincula a Cuba con la propaganda totalitaria

Buck Sexton volvió a poner a Cuba en el centro de la conversación sobre propaganda y control ideológico al presentar su libro Manufacturing Delusion: How the Left Uses Brainwashing, Indoctrination, and Propaganda Against You. El exoperativo de la CIA y comentarista conservador incluyó a la isla entre los regímenes que usan el adoctrinamiento para dominar primero la mente y después la conducta.

La referencia a Cuba importa porque apunta a un mecanismo que el régimen ha perfeccionado durante décadas: censura, presión política y repetición del discurso oficial como fórmula de supervivencia. Sexton llama a ese método menticidio, una idea que describe la destrucción del criterio individual y la sustitución del pensamiento propio por la versión impuesta desde el poder.

En su conversación con Peter Schweizer y Eric Eggers en The Drill Down, Sexton habló de la confusión y la degradación como pilares de ese control. Leído desde Cuba, ese diagnóstico encaja con una realidad conocida por los cubanos: vigilancia, castigo a la disidencia y secuestro del espacio público para impedir que la verdad cotidiana compita con la propaganda.

La comparación tiene un peso político evidente. Cuando un régimen exige repetición, castiga el desacuerdo y vacía de sentido el lenguaje, busca someter al ciudadano y reducirlo a obediencia. Ese ha sido el camino del castrismo, que durante años ha trabajado para debilitar la autonomía intelectual y encerrar a la sociedad dentro de una narrativa oficial obligatoria.

Sexton también llevó su tesis al terreno de las presiones ideológicas en Estados Unidos. Mencionó el Covid, la ideología de género, el activismo climático y las “struggle sessions” asociadas a movimientos de izquierda como ejemplos de coerción social y profesional. Su punto es claro: el control de la mente adopta formas distintas, pero persigue el mismo objetivo, imponer conductas por miedo o conveniencia y no por convicción.

El autor defendió además la necesidad de rodearse de personas de confianza y romper el aislamiento. Esa idea también sirve para entender cómo operan las dictaduras, incluidas las que han marcado la vida cubana: separar al individuo de su familia, de su comunidad y de cualquier red independiente facilita que la mentira oficial pese más que la experiencia propia.

Por eso la mención de Cuba no quedó como una referencia decorativa. Sexton la colocó dentro del mapa de los sistemas que han usado propaganda, lenguaje manipulado y presión política para moldear la conciencia colectiva. En la isla, ese patrón sigue siendo una herramienta esencial del régimen para sostener su control sobre la sociedad.

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