El Tribunal Provincial de Santiago de Cuba impuso cadena perpetua a tres hombres por el asesinato y el robo de un motorista en la ciudad oriental, según informó la Fiscalía provincial. El caso vuelve a dejar al descubierto la violencia criminal que golpea a la isla mientras el régimen sigue sin ofrecer estadísticas públicas y periódicas sobre delincuencia.
De acuerdo con el recuento oficial, los condenados se reunieron en un lugar oscuro y apartado, lejos de las viviendas, con la intención de encontrar una víctima para sustraer un motor y vender sus piezas en el mercado irregular. La Fiscalía sostuvo que dos de ellos abordaron al motorista y le pidieron que los llevara hasta el sitio donde esperaba el tercero.
En pleno trayecto, uno de los atacantes, desde la parte trasera de la motocicleta, le asestó una cuchillada que le perforó el hígado, el riñón derecho y el colon. Entre los dos agresores, la víctima recibió alrededor de 27 heridas, un nivel de ensañamiento que retrata la brutalidad del hecho.
Después del ataque, el tercer implicado se llevó el motor y lo trasladó hasta el lugar donde más tarde fue desarmado en piezas. Las autoridades dijeron haber ocupado partes de la motocicleta y otras pertenencias de la víctima durante un registro en la vivienda de uno de los condenados.
En Cuba, la opacidad oficial sobre la delincuencia alimenta el miedo y la indefensión. Los casos de robos con violencia y asesinatos aparecen de forma esporádica en medios oficiales o en comunicados del Ministerio del Interior, mientras la realidad cotidiana sigue saliendo a la luz por medios independientes y redes sociales.

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