Camagüey celebrará del 1 al 7 de febrero su Semana de la Cultura en medio de apagones, escasez y deterioro económico, con una versión recortada que deja fuera los bailables y buena parte del ambiente popular que durante años dio sentido a esa fecha. El régimen insiste en sostener la agenda oficial aunque el país vive hundido en la precariedad diaria.
La propia dirección municipal de Cultura admitió que no habrá áreas festivas ni espacios bailables. Solo se habilitarán algunas zonas caracterizadas en el Casino Campestre durante el día, además del corredor cultural habitual. En una Cuba donde la corriente se va por horas y provincias enteras cargan con noches completas a oscuras, el contraste resulta brutal: para la gente común no hay luz; para el acto institucional, sí habrá respaldo de plantas eléctricas.
El director municipal de Cultura, Daikel Guilarte, reconoció además que el programa descansará sobre todo en artistas aficionados y en profesionales del catálogo oficial. Parte de las actividades se extenderá hasta el domingo 8 hacia comunidades rurales y barrios en transformación, en un esquema que reduce la celebración a una programación administrada desde arriba, lejos de cualquier fiesta real para la población.
Entre las propuestas que se mantienen figura el Rincón Campesino, cerca de la Glorieta del Casino Campestre, previsto de viernes a domingo entre el mediodía y las seis de la tarde. También aparecen encuentros, simposios y acciones públicas que el régimen usa para vestir de normalidad una ciudad y un país marcados por la carencia.
La carga ideológica sigue intacta. El Encuentro de Escritores Camagüeyanos estará dedicado al centenario del natalicio de Fidel Castro, con la participación de Katiuska Blanco. A la vez, se anuncian el Simposio “Desafíos en el Manejo y Gestión de Ciudades”, centrado en la conservación patrimonial, y el Evento de Investigaciones, con la acción pública “Del danzón a la rumba”.
La semana cultural también rendirá homenaje a varias instituciones y agrupaciones, entre ellas los 90 años de los Soneros de Camagüey, los 65 de la Orquesta Sinfónica y el Coro Profesional, los 50 del Museo Jesús Suárez Gayol y del Circo Areíto, los 30 de Rumbatá y los 15 de la Compañía Folclórica Camagua. El 2 de febrero se celebrará además una Sesión Solemne de la Asamblea Municipal del Poder Popular en el Teatro Principal, acompañada de una gala artística.
El cierre incluye un concierto de la Orquesta Sinfónica y el Coro Profesional de Camagüey junto a Gerardo Alfonso, previsto para el 7 de febrero, seguido de la gala de clausura. Pero la postal que deja esta celebración es otra: una cultura oficial sostenida a fuerza de propaganda, mientras el cubano de a pie sigue atrapado entre hambre, apagones, inflación y abandono.
Camagüey mantendrá su Semana de la Cultura sin fiesta, sin bailes y con electricidad garantizada solo para el evento. El resto de la ciudad, como el resto de Cuba, seguirá pagando la factura de un régimen que administra ceremonias mientras desatiende la vida real del pueblo.

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