La Comunidad del Caribe cerró filas este martes en torno a Cuba y pidió “tomar acción colectiva” para sostener a la isla frente a la presión de Estados Unidos sobre su abastecimiento petrolero. El planteamiento salió de la conferencia anual de Caricom en San Cristóbal y Nieves, justo cuando se anuncia la visita del secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio.
La advertencia llega sobre una economía cubana ya hundida en una crisis prolongada. La amenaza de aranceles a los países que suministren petróleo a La Habana acelera el deterioro de un país paralizado desde hace seis años y empuja un golpe directo sobre la vida diaria, el transporte, la producción y el abastecimiento. Para los vecinos caribeños, el problema dejó de ser un asunto lejano: una crisis sostenida en Cuba puede disparar migración, tensiones de seguridad e inestabilidad económica en toda la región.
Andrew Holness, primer ministro de Jamaica y expresidente de turno de Caricom en 2025, pidió mirar el caso cubano “con claridad y coraje”. Su mensaje dejó una definición política incómoda para el régimen: Jamaica respalda la democracia, los derechos humanos, la responsabilidad política y una economía de mercado abierta. Holness insistió en que no puede haber estabilidad duradera donde la libertad económica se mantiene restringida y la participación política sigue limitada.
El mandatario jamaicano también defendió un diálogo constructivo entre Cuba y Estados Unidos con metas de desescalada, reforma y estabilidad. Esa formulación refleja el cerco en que se mueve hoy La Habana: culpa a la presión externa por el colapso interno, mientras la región observa un modelo incapaz de sostener su propia economía. Caricom, subrayó Holness, debe actuar como una comunidad de Estados democráticos y no como un bloque ideológico.
En la misma línea, Terrance Drew, presidente de turno de Caricom, llamó a diseñar mecanismos para ayudar al pueblo cubano. Carla Barnett, secretaria general del bloque, pidió ir más allá de las palabras y convertir la preocupación regional en acción. Godwin Friday, primer ministro de San Vicente y las Granadinas, colocó a Cuba dentro de la crisis humanitaria que atraviesa el Caribe junto a Haití.
El cuadro que se dibuja desde la conferencia es claro: la crisis cubana ya tiene alcance regional y Caricom intenta anticiparse a sus efectos. La escasez de combustible, el freno económico y el peso de la emigración terminan golpeando a todo el Caribe. La responsabilidad de fondo sigue en La Habana, donde el régimen mantiene restricciones, propaganda y control político mientras la economía se hunde y el costo humano se expande.
Marco Rubio viajará a San Cristóbal y Nieves para reunirse con líderes caribeños y tratar temas de seguridad, inmigración ilegal, narcotráfico, tráfico ilícito, economía, resiliencia climática y cooperación política. Cuba vuelve a entrar en esa agenda como una crisis abierta que ya no se puede esconder detrás del discurso oficial.

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