Cuba sufre otro apagón de diez horas mientras Podemos culpa a Trump

Cuba amaneció otra vez a oscuras tras un apagón de diez horas, y en Madrid la secretaria general de Podemos, Ione Belarra, aprovechó el episodio para pedir al gobierno español una condena “sin paliativos” contra lo que llamó “terrorismo energético” de Donald Trump y para impulsar más ayuda internacional hacia la isla. La escena resume una vez más la tragedia cotidiana de los cubanos: la luz se va, la vida se frena y el régimen sigue sin ofrecer una salida real.

Belarra habló en el Congreso y colocó el foco sobre Estados Unidos, al que atribuyó una “violencia” y una supuesta vulneración del Derecho Internacional Humanitario. Su intervención repitió una postura ya conocida en la izquierda que sigue defendiendo a La Habana: señalar el embargo y las sanciones como causa principal, mientras el poder cubano queda protegido del examen que merece por haber llevado al país a una crisis energética persistente y devastadora.

El material de origen también deja claro que la crisis no nace de una sola causa. La interrupción del suministro de petróleo venezolano agravó una situación que ya venía golpeando a la población, y el endurecimiento de las sanciones de Washington añadió presión sobre una red eléctrica frágil y agotada. Pero el peso de ese deterioro cae sobre los cubanos de siempre, no sobre la cúpula que administra la escasez y luego intenta convertirla en discurso político.

Desde ese marco, la dirigente de Podemos pidió un “frente internacional” con España, Brasil y otros países para “redoblar” la ayuda a Cuba. El llamado vuelve a exhibir la indulgencia de ciertos sectores de la izquierda europea con el castrismo: solidaridad abundante, exigencia mínima al régimen y ninguna rendición de cuentas por la ruina que padecen las familias dentro de la isla.

Un apagón de diez horas en Cuba no es un incidente menor. Golpea la comida, complica la rutina de los hogares, afecta servicios básicos y deja a la vista la fragilidad de un país sometido a una administración incapaz de sostener lo esencial. Cada corte prolongado recuerda que la propaganda oficial no alumbra casas, no enfría alimentos y no resuelve el desastre de la infraestructura eléctrica.

Mientras Podemos insiste en cargar contra Trump y pedir más asistencia exterior, los cubanos siguen atrapados en la misma realidad de apagones, dependencia y deterioro. La responsabilidad política del régimen queda expuesta en cada noche sin corriente: un país que no logra garantizar lo básico y prefiere esconder su fracaso detrás de enemigos externos.

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