Cuba atraviesa la peor crisis energética de su historia y la falta de combustible se ha convertido en el centro del derrumbe. En ese panorama, el tanquero Mia Grace, con bandera de las Islas Marshall, navega por el Golfo de Guinea con rumbo a La Habana.
La escena deja al desnudo hasta dónde ha caído el sistema energético de la isla. El régimen ya no logra sostener el suministro básico y depende de trayectos lejanos para conseguir petróleo, mientras la población carga con apagones, transporte roto y una rutina cada vez más insoportable.
La escasez de combustible golpea de inmediato la vida diaria. Detiene servicios esenciales, agrava los apagones y profundiza una crisis que el poder intenta contener con improvisaciones, pero que se impone en la cocina, en el trabajo y en cada barrio del país.

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