Cuba entra en crisis aérea por falta de combustible

La aviación cubana quedó atrapada en una nueva crisis provocada por el colapso energético del régimen. Un NOTAM internacional emitido desde el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana alertó que los nueve aeropuertos internacionales del país no tendrían combustible disponible para operar durante al menos un mes, desde el 10 de febrero de 2026 hasta el 11 de marzo de 2026.

El aviso, identificado como A0356/26, dejó al descubierto una realidad que La Habana intenta maquillar con desmentidos: sin Jet A-1 en territorio cubano, ninguna aeronave puede repostar dentro de la isla. El golpe alcanza de lleno a la aviación comercial, los vuelos chárter, la carga aérea y la aviación ejecutiva, con impacto directo en terminales como La Habana, Varadero, Santa Clara, Holguín, Santiago de Cuba y Cayo Coco.

La consecuencia es inmediata para las aerolíneas que mantienen rutas hacia Cuba. Tendrán que cargar más combustible desde el origen, hacer escalas técnicas en otros países o cancelar vuelos, encareciendo operaciones ya presionadas por la incertidumbre y por el deterioro de la infraestructura aérea. Las conexiones con Estados Unidos, Canadá, Europa y América Latina quedan bajo tensión, justo cuando el régimen sigue vendiendo normalidad donde solo hay escasez.

El Instituto de Aeronáutica Civil de Cuba y la Corporación de la Aviación Civil Cubana S.A. salieron después a desmentir que se hubiera suspendido el suministro de Jet A-1 y calificaron de rumores los reportes internacionales que citaban el NOTAM. Aseguraron que los aeropuertos mantienen su operatividad y que las reservas alcanzan para cumplir los itinerarios programados. Pero el documento aeronáutico está ahí, y su contenido contradice la propaganda oficial.

La contradicción se suma a otra señal de alarma lanzada días antes por el viceprimer ministro de Comercio Exterior e Inversión Extranjera, Oscar Pérez-Oliva, quien anunció en la televisión estatal que el combustible se destinaría a proteger los servicios esenciales de la población y las actividades económicas imprescindibles. En la práctica, esa admisión confirma el estado de emergencia energética en que vive el país y la fragilidad extrema de un sistema incapaz de sostener ni siquiera el funcionamiento normal de sus aeropuertos.

La crisis del Jet A-1 encaja en un cuadro más amplio de apagones, restricciones de diésel, fallas de infraestructura y dificultades para importar hidrocarburos. El régimen insiste en desmentir la gravedad, pero la realidad termina imponiéndose: Cuba ya no solo sufre apagones en tierra, también arrastra su deterioro hasta las pistas de aterrizaje.

Acerca de Redacción 4173 Artículo
Publicamos noticias, crónicas y reportajes de actualidad cubana. Nos define la integridad periodística, la veracidad y la calidad de nuestra información.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta