Cuba roza otro récord de apagones con más de 2.000 MW de déficit

La Unión Eléctrica volvió a colocar este domingo al país al borde de otro récord de apagones. El pronóstico oficial habla de una afectación superior a los 2.000 megawatts en el horario pico, una cifra que confirma el derrumbe del sistema electroenergético y la incapacidad del régimen para sostener un servicio básico.

Según el parte de la UNE, para esa franja se esperaba la entrada de la unidad 5 de la termoeléctrica Renté, con apenas 60 MW, lo que dejaría una disponibilidad de 1.358 MW frente a una demanda máxima de 3.300 MW. El cálculo oficial arroja un déficit de 1.942 MW, pero la propia empresa admite que la afectación podría subir hasta 2.012 MW si nada cambia en las condiciones del día.

La lista de averías vuelve a mostrar la fragilidad del sistema. Permanecían fuera de servicio la unidad 3 de la CTE Cienfuegos, la unidad 6 de la CTE Diez de Octubre, la unidad 2 de Felton y la unidad 5 de Renté. A eso se suman los mantenimientos en las unidades 2 y 3 de Santa Cruz y en la unidad 4 de Carlos Manuel de Céspedes, en Cienfuegos, una combinación que reduce todavía más la generación disponible.

La UNE también reportó 551 MW fuera de servicio por limitaciones en la generación térmica. El golpe mayor sigue viniendo de la falta de combustible: 100 centrales de generación distribuida están paralizadas, con una pérdida asociada de 1.053 MW. Esa es la radiografía real del desastre energético que el régimen intenta maquillar con partes diarios, mientras la población carga con horas y horas sin corriente.

La publicación oficial en Facebook desató una avalancha de reclamos que resume mejor que cualquier comunicado el cansancio del cubano. Magdier Uriarte advirtió que, si un domingo ya se habla de más de 2.000 MW, el lunes puede ser peor. Con ironía, habló de un supuesto milagro capaz de resolver de golpe la crisis que el régimen ha dejado pudrir durante años.

Desde Matanzas, María Elena Izquierdo Jurado denunció la normalización del déficit eléctrico y el intento de acostumbrar al país a cifras que antes habrían parecido escandalosas. Dulce María García Cruz calificó la situación como una falta de respeto al pueblo de Cuba, privado incluso de unas pocas horas de energía para resolver lo elemental en la casa.

Otros comentarios apuntaron al colapso total del sistema. Daniel González Machín habló de un SEN en la cuerda floja, con averías, mantenimientos aplazados y falta de combustible y lubricantes. Adis Morales Fuentes reclamó por municipios que llevan más de 30 horas sin corriente y expresó la indignación de una población que vive sometida a apagones como castigo permanente.

El propio parte oficial deja claro que la crisis no responde a un bache pasajero. El sistema de generación y la red de transmisión están sobrecargados, rotos y sin respaldo suficiente. Mientras el régimen insiste en administrar la escasez, los cubanos siguen pagando con oscuridad, comida perdida, trabajo detenido y una vida doméstica secuestrada por el apagón.

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