Cubanos rechazan el llamado de Díaz-Canel a resistir

La comparecencia de Miguel Díaz-Canel para pedir “resistencia”, “unidad” y “sacrificios” terminó otra vez en rechazo abierto contra el régimen. El mensaje, presentado con la consigna de que “la rendición no es una opción”, cayó sobre un país exhausto por la crisis económica, el deterioro social y la impotencia de una cúpula que lleva años exigiendo aguante mientras no resuelve nada.

La respuesta en la calle dejó claro el nivel de hastío que se ha instalado dentro de Cuba. Para muchos, el discurso sonó a una repetición cansina de promesas incumplidas, a la misma arenga vacía que se repite desde el poder mientras faltan comida, electricidad, combustibles y medicinas. La distancia entre el relato oficial y la vida real ya no se disimula.

En un video difundido por Cubanet, varios cubanos admitieron que ni siquiera pudieron seguir la comparecencia. Unos estaban sin luz por los apagones, otros trabajando y algunos dijeron que tenían cosas más importantes que hacer. Esa reacción, tan simple como contundente, retrata el desgaste de una población que no encuentra tiempo ni ánimo para escuchar más discursos de resistencia desde una oficina climatizada.

Quienes sí opinaron respondieron con rabia. “Si quiere que resistamos, que le dé comida a la gente”, dijo un entrevistado. Otros fueron más lejos: “Aquí ya no se puede resistir, estamos muriendo”, “esto es el final”, “ya esto no hay quien lo aguante”. Son frases nacidas de la cola, del apagón, de la escasez y de la angustia diaria, no de la propaganda ni del papel.

Las quejas alcanzaron también al sistema de salud, uno de los puntos más golpeados por la crisis. Una mujer denunció que no hay medicamentos ni médicos en los hospitales, una realidad extendida por toda la Isla mientras el régimen insiste en pedir paciencia y sacrificio a una población exprimida al límite. La palabra resistencia, en boca de Díaz-Canel, ya suena como una imposición para soportar la ruina sin reclamar cuentas.

El cierre de la intervención estuvo dirigido a los jóvenes y al “pueblo cubano”, en otro intento de recuperar una base social que el castrismo ha perdido por su propio fracaso. Díaz-Canel habló de unidad y continuidad, pero ese mismo sector juvenil protagoniza desde 2021 el mayor éxodo migratorio de la historia reciente del país. La generación que debería sostener el futuro está saliendo del país o buscando cómo irse.

La comparecencia fue transmitida por el canal de YouTube de la Presidencia de Cuba y presentada como un intercambio con prensa nacional y extranjera. La escenografía oficial volvió a mostrar el cerco informativo de siempre: entre los supuestos medios internacionales figuraron periodistas afines al régimen vinculados a RT, Xinhua en español y Prensa Latina.

Cuando el mandatario reconoció que Cuba se prepara para “tiempos más difíciles” y pidió más confianza en el gobierno, más ahorro y aceptación de medidas restrictivas, dejó al descubierto la línea que sigue imponiendo la dictadura: exigir obediencia mientras posterga proyectos, aplaza soluciones y traslada el costo del desastre a la gente. Lo que quedó en la calle y en redes fue un rechazo cada vez menos disimulado a un poder que ya no logra contener el cansancio social.

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