Cuba vuelve a rozar un déficit eléctrico de 2,000 MW

El sistema eléctrico cubano vuelve a entrar en una zona crítica con un déficit de generación que se acerca otra vez a los 2,000 megawatts. La cifra confirma el deterioro de una crisis que el régimen intenta maquillar con partes técnicos y promesas vacías, mientras la isla sigue atrapada entre apagones prolongados, termoeléctricas fuera de servicio y una dependencia energética cada vez más frágil.

Para el horario pico de este 6 de enero de 2026, la Unión Eléctrica calcula una disponibilidad de 1,533 MW frente a una demanda máxima de 3,300 MW. El propio pronóstico oficial admite un déficit de 1,767 MW y una afectación real que podría subir hasta 1,797 MW en el momento de mayor consumo. En una economía ya golpeada por la escasez y el desgobierno, esa brecha se traduce en más oscuridad para hogares, centros de trabajo y servicios básicos.

El parte también reconoce que, aunque se espera la incorporación parcial de varias unidades en el pico nocturno, esas entradas apenas alivian el colapso. Deben sumarse la unidad 1 de la CTE Santa Cruz, la unidad 5 de Nuevitas, la unidad 1 de Felton, aún en arranque, y 48 MW de motores de la Patana de Regla. La suma sigue siendo insuficiente frente a una demanda nacional que no deja de presionar un sistema agotado.

La jornada anterior dejó otra señal del deterioro acumulado. El servicio estuvo afectado desde las 05:16 horas y no logró restablecerse durante la madrugada. La mayor afectación llegó a 1,863 MW a las 18:20 horas, por encima de lo previsto, después de la salida imprevista de la unidad 5 de Nuevitas y de una demanda mayor a la calculada. A las 06:30 de este martes, la disponibilidad del sistema era de solo 1,240 MW frente a una demanda de 2,192 MW, con 965 MW ya fuera de servicio y una previsión de 1,100 MW para el mediodía.

Las causas del desastre siguen siendo las mismas: averías, mantenimientos interminables y falta de combustible. El informe de la UNE enumera averías en Mariel, Nuevitas, Santa Cruz y Felton; además, permanecen en mantenimiento la unidad 2 de Santa Cruz y la unidad 4 de Cienfuegos. A eso se suman 441 MW fuera por limitaciones térmicas y 1,159 MW afectados por problemas de combustible, entre ellos 97 centrales de generación distribuida, la Patana de Regla, la Central Fuel de Moa y 145 MW paralizados por falta de lubricante.

El régimen insiste en exhibir los 34 parques solares fotovoltaicos como si pudieran compensar el derrumbe del sistema, pero esos 2,884 MWh generados con un pico de 560 MW apenas alivian un cuadro mucho más profundo. La realidad es que el país sigue dependiendo de una infraestructura rota, de un combustible que no aparece y de una administración incapaz de sostener el servicio eléctrico. En Cuba, el apagón dejó de ser una emergencia puntual y se convirtió en parte del paisaje de la ruina que el poder impone.

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