Díaz-Canel acusa a Trump y Rubio y promete resistencia

Miguel Díaz-Canel volvió a recurrir al libreto de la confrontación para encubrir la crisis interna del régimen. Desde el Pleno Extraordinario del Comité Provincial del Partido Comunista en La Habana, el gobernante cargó contra Estados Unidos, acusó a Washington de intensificar su “agresividad imperialista” y aseguró que la Isla se prepara para resistir nuevas presiones.

En su discurso, Díaz-Canel presentó al presidente Donald Trump y al secretario de Estado Marco Rubio como responsables de una estrategia dirigida a “asfixiar totalmente a la Isla” y forzar su rendición. La fórmula es la de siempre: elevar el tono, buscar un enemigo externo y vender resistencia épica mientras el país se hunde en la escasez, el control político y el desgaste cotidiano que impone la dictadura.

El gobernante insistió en que el régimen ya tomó posición ante cualquier movimiento adicional de Washington. Dijo que la respuesta será de preparación y firmeza, y remató con una frase que resume la lógica del poder en Cuba: “Nunca la rendición será la opción”. En ese lenguaje no hay solución para el cubano de a pie, solo una prolongación del cerco interno que el propio sistema mantiene sobre la sociedad.

Díaz-Canel también trató de desacreditar a quienes en redes sociales celebran las medidas de Estados Unidos contra Cuba, a los que llamó “enjambre anexionista”. En paralelo, defendió el relato oficial de que la Isla representa un ejemplo político y social que incomoda al imperio. Es el discurso de un régimen que sigue apelando al bloqueo como coartada, mientras evade su responsabilidad directa en la ruina nacional.

El mandatario dijo además que Cuba está dispuesta a dialogar con el gobierno estadounidense, aunque condicionó cualquier conversación a que no exista presión. La contradicción es vieja y deliberada: el régimen pide interlocución, pero solo bajo sus términos; habla de apertura, pero se refugia en la confrontación cada vez que la realidad lo acorrala.

Las declaraciones llegan en medio del deterioro de las relaciones entre Washington y La Habana tras la operación militar estadounidense en Venezuela, donde fueron capturados Nicolás Maduro y Cilia Flores. El castrismo volvió a cerrar filas con Caracas y a advertir que Estados Unidos prepara un escenario similar contra Cuba, una lectura que alimenta la paranoia oficial y reafirma la dependencia política del régimen cubano respecto al eje autoritario regional.

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