Díaz-Canel vuelve a cerrar filas con Delcy Rodríguez

El gobernante cubano Miguel Díaz-Canel volvió a exhibir este jueves su alineamiento con el chavismo al hablar por teléfono con Delcy Rodríguez y ratificar la intención de La Habana de sostener y fortalecer la relación con Caracas. La llamada llega en plena sacudida política alrededor de Venezuela, después de la captura de Nicolás Maduro y de Cilia Flores, y confirma que el régimen cubano sigue amarrado al destino del poder venezolano.

En X, Díaz-Canel presentó a Rodríguez como presidenta encargada de Venezuela por decisión del Tribunal Supremo de Justicia. Desde esa plataforma repitió su condena a la operación militar estadounidense que terminó con la captura de Maduro y su esposa, y calificó lo ocurrido como un “secuestro”. En otro mensaje, expresó respaldo al “gobierno bolivariano” y habló de mantener las históricas relaciones de hermandad y cooperación entre ambos regímenes.

La reacción de La Habana llega en un momento delicado para su red de apoyos externos. Pocos días después de la captura de Maduro, la administración de Estados Unidos trasladó a Delcy Rodríguez una lista de condiciones para que Venezuela aumente su extracción y vuelva a vender petróleo. Entre esas exigencias figura romper los vínculos estratégicos con Cuba, China, Rusia e Irán. La presión apunta al corazón del andamiaje que ha sostenido al castrismo durante años.

La relación entre La Habana y Caracas ha sido una pieza central de la política exterior cubana desde inicios de los años 2000. Bajo ese acuerdo, la Isla recibió crudo venezolano a cambio de servicios profesionales, sobre todo médicos y profesores, además de personal de seguridad y militar. Ese intercambio sostuvo durante años a una dictadura que convirtió la dependencia petrolera en instrumento de supervivencia política.

El 8 de enero, Bruno Rodríguez Parrilla apareció en Venezuela en un acto oficial encabezado por Delcy Rodríguez. Allí se rindió homenaje a cubanos y venezolanos que integraban el dispositivo de protección de Maduro y que murieron durante el operativo estadounidense que concluyó con su captura. Esa presencia pública confirmó lo que La Habana negó durante más de dos décadas: el despliegue de personal de inteligencia, tropas y agentes militares en territorio venezolano.

La operación estadounidense dejó al descubierto una alianza que fue mucho más allá del discurso de solidaridad. Incluyó seguridad, respaldo operativo y control político entre dos regímenes que se sostuvieron mutuamente mientras ocultaban su propia dependencia. La respuesta de Díaz-Canel vuelve a dejar claro que el castrismo protege ese pacto hasta el final, aunque Cuba siga pagando el costo de esa lealtad servil.

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