El dólar se mantiene en 500 pesos en el mercado informal cubano

El Banco Central de Cuba volvió a mover su tasa flotante con cautela, mientras el dólar se quedó clavado en 500 pesos en el mercado informal. La autoridad monetaria fija este lunes la divisa estadounidense en 458.00 CUP y el euro en 543.94 CUP, en un escenario donde la calle sigue imponiendo sus propios precios.

La distancia entre la tasa oficial y la cotización real del dólar ya llega a 42 pesos. En el caso del euro, la brecha también se mantiene abierta: 543.94 CUP frente a 560 CUP en el mercado paralelo. Esa diferencia confirma que el esquema del régimen sigue sin alcanzar el precio donde verdaderamente se compran y se venden las divisas en Cuba.

Lo más revelador es la pausa. Después de varias semanas de ajustes escalonados para acercarse al mercado informal, la tasa flotante quedó detenida justo cuando el dólar consolidó su máximo histórico. El Banco Central administra la devaluación con freno y control, pero no logra romper la distancia que separa su cifra oficial de la realidad cotidiana.

Desde enero se repite la misma secuencia: el mercado paralelo marca un nuevo techo, el Banco Central reacciona con correcciones parciales y la brecha se reduce solo de forma momentánea. Ahora el dólar informal lleva una semana en 500 CUP, sin retrocesos, mientras la tasa oficial permanece anclada muy por debajo de ese nivel.

El problema de fondo no está solo en la diferencia numérica. También está en la falta de acceso real a divisas para la mayoría de los cubanos. Aunque exista una tasa oficial, esa referencia sirve de poco cuando el dinero duro no aparece en ventanilla y el mercado informal termina funcionando como el termómetro verdadero de la economía.

La llamada tasa flotante ha mostrado más movimiento que los viejos esquemas cambiarios, pero sigue siendo un mecanismo administrado por el régimen, incapaz de imponer una señal creíble. El resultado es una economía partida en dos precios, con una moneda nacional cada vez más debilitada y una población obligada a moverse al ritmo del mercado negro.

La congelación parcial de esta tasa confirma otra vez el fracaso del control estatal sobre la moneda. Mientras el régimen intenta ordenar la devaluación a su conveniencia, la calle fija el valor de referencia y deja al descubierto quién manda de verdad en la economía cubana: la escasez, la desconfianza y el colapso del sistema oficial.

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