EE.UU. anuncia 6 millones en ayuda y presiona al régimen

Washington volvió a mover ficha sobre Cuba con otro anuncio de seis millones de dólares en ayuda humanitaria, una partida adicional que llega en medio de la asfixia energética que sufre la isla tras el cierre del flujo de petróleo venezolano hacia La Habana.

El Departamento de Estado sostuvo que la emergencia humanitaria en Cuba responde, sobre todo, a la incapacidad del régimen para poner comida en las mesas y abastecer las tiendas. El subsecretario de Estado interino para Asistencia Exterior, Asuntos Humanitarios y Libertad Religiosa, Jeremy Lewin, defendió esa línea y cargó contra el uso que hace el poder cubano de sus recursos.

Lewin afirmó que la necesidad más urgente es el acceso a alimentos básicos y acusó a La Habana de retener fondos que no se traducen en comida para la población. Con ese mensaje, Washington señaló de nuevo la miseria cotidiana que golpea a los cubanos de a pie y que el sistema insiste en maquillar con propaganda y control político.

La nueva ayuda consistirá en decenas de miles de productos básicos, entre ellos kits de higiene y alimentos no perecederos como pasta, arroz, atún enlatado y frijoles. Igual que la primera partida anunciada en enero, el envío saldrá desde Miami y se canalizará a través de parroquias locales, con destino mayoritario hacia la zona oriental de la isla, una de las más golpeadas por el huracán Melissa.

El funcionario estadounidense también dejó claro que la distribución se hará con paquetes preenvasados para dificultar la interferencia del régimen. La advertencia revela la desconfianza de Washington hacia un aparato estatal acostumbrado a controlar, filtrar y politizar hasta la ayuda que entra al país.

La tensión subió después de que el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, rechazara las presiones de Washington. Lewin le reprochó que dedique su tiempo a declaraciones contra Estados Unidos en vez de garantizar comida para la población y extendió el señalamiento a toda la cúpula del régimen, a la que pidió concentrarse en atender al pueblo cubano.

En paralelo, Estados Unidos cerró el flujo de petróleo venezolano a Cuba el 3 de enero y, el 29 de enero, anunció una orden presidencial para aplicar aranceles a quien suministrara combustible a la isla. La Casa Blanca apretó así la presión sobre una economía que depende de ese suministro para sostener su frágil sistema energético.

Díaz-Canel aseguró este jueves que Cuba no recibe combustible del exterior desde diciembre por culpa de las presiones de Estados Unidos y advirtió que el bloqueo petrolero traerá consecuencias serias para el país. La dictadura enfrenta otra sacudida más: perdió a un aliado regional clave y quedó sin una vía vital de abastecimiento.

Los expertos citados en el cable estiman que Cuba necesita 110.000 barriles diarios de petróleo para cubrir sus necesidades energéticas. Venezuela le aportó en 2025 unos 30.000 barriles diarios, una cifra que ayuda a explicar la vulnerabilidad de un régimen incapaz de sostener por sí mismo ni la comida ni la energía de los cubanos.

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