El Departamento de Estado de Estados Unidos elevó este martes las alertas de viaje para varios países de Medio Oriente tras el arranque de la Operación Furia Épica contra Irán, con recomendaciones extremas para ciudadanos estadounidenses en una región ya tensionada por el conflicto.
La nueva subsecretaria de Estado para Asuntos Consulares, Mora Namdar, fijó tres niveles de advertencia según el país. Irán, Irak y El Líbano quedaron en el nivel cuatro, marcado en rojo, que pide no viajar bajo ninguna circunstancia. En Irak, además, se recomienda limitar los movimientos y buscar refugio si hace falta. En El Líbano, la instrucción es salir del país en vuelos comerciales.
Bahrein, Qatar, Israel, Kuwait y Pakistán pasaron al nivel tres, color naranja, con la recomendación de reconsiderar cualquier viaje. Para quienes ya estén en Bahrein, Qatar, Israel y Kuwait, la instrucción es mantenerse en refugios. En Pakistán, el Departamento de Estado pidió evitar grandes concentraciones y extremar las medidas de seguridad.
Egipto, Jordania, Omán, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos quedaron en nivel dos, amarillo, con la recomendación de reforzar la vigilancia personal. En Jordania, la advertencia incluye evitar los alrededores de la Embajada de Estados Unidos en Amán. En los demás países, el llamado es a permanecer a buen resguardo hasta que cesen las hostilidades.
Marco Rubio amplió el mensaje en X y pidió a los estadounidenses registrados en la zona inscribirse en STEP para recibir avisos de sus embajadas, seguir a @travelgov y tener a mano los teléfonos de emergencia consular. El movimiento refleja la dimensión real de una ofensiva que ya obliga a Washington a blindar a sus ciudadanos en varios frentes a la vez.
Para Cuba, este episodio vuelve a dejar a la vista la diferencia entre un Estado que protege a los suyos y un régimen que expone a su gente a la escasez, la inseguridad y el abandono. Mientras Estados Unidos activa protocolos, canales de alerta y asistencia, el castrismo responde dentro de la isla con control, propaganda y una capacidad mínima para resolverle la vida a nadie.
La lectura política es clara: los regímenes autoritarios hablan de soberanía, pero su prioridad nunca es la seguridad del ciudadano. En el caso cubano, esa realidad se conoce de sobra. Cada crisis internacional termina revelando lo mismo: el aparato estatal se protege a sí mismo, no a la población.
Washington endureció las alertas para ciudadanos en Medio Oriente tras el inicio de la Operación Furia Épica y activó recomendaciones de seguridad en varios países.[18][

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