Estados Unidos volvió a instalarse en la final del Clásico Mundial de Béisbol al vencer 2-1 a República Dominicana en Miami, en un partido cerrado que se decidió con jonrones y una defensa que aguantó la presión hasta el último out. Es la tercera final seguida para los estadounidenses, que ahora esperan rival para el choque decisivo.
El derecho Paul Skenes fue la pieza que sostuvo el arranque norteamericano. Lanzó cuatro innings y un tercio, permitió una sola carrera, recetó dos ponches y no regaló boletos. Su único descuido terminó en las gradas cuando Junior Caminero aprovechó un envío de rompimiento mal ubicado y mandó la pelota a 401 pies de distancia, entre el izquierdo y el central.
A partir de ahí, el relevo de Estados Unidos cerró la puerta. Cinco brazos se combinaron para limitar a la ofensiva dominicana a apenas dos imparables en cuatro entradas y dos tercios, una muestra de profundidad que terminó marcando la diferencia en un juego donde cada corredor pesó como una sentencia.
La decisión llegó en el cuarto inning, cuando Gunnar Henderson y Roman Anthony pegaron jonrones solitarios ante Luis Severino y Gregory Soto, respectivamente. Esos batazos bastaron para inclinar el marcador y dejar a Dominicana persiguiendo el juego desde atrás, en una noche en la que la reacción nunca terminó de cuajar.
El choque también dejó reclamos. La conducción de Albert Pujols quedó bajo escrutinio por no mover un corredor emergente por Austin Wells en el séptimo inning, una decisión que terminó costando en un tramo donde el empate parecía al alcance. Después, el último turno dominicano cerró con polémica: Geraldo Perdomo fue llamado a tercer strike en una recta baja que muchos vieron fuera de la zona.
La recta final fue amarga para los quisqueyanos. Wells había conectado doblete ante David Bednar y luego Perdomo disparó un cohete al centro que, con otro corredor, debió empujar la igualada. Bednar respondió con frialdad y dejó en cero a Fernando Tatis Jr. y Ketel Marte para sellar el escape estadounidense.
En el noveno, Dominicana volvió a amenazar ante Mason Miller. Julio Rodríguez tomó base por bolas, avanzó por un passed ball de Will Smith y O’Neill Cruz lo llevó a tercera con un rodado. Perdomo llegó al plato con cuenta máxima y se fue por la vía del ponche, una decisión arbitral que cerró el partido con sabor amargo para el equipo caribeño.
Albert Pujols le restó dramatismo a la jugada final y elogió a sus jugadores, pero el tropiezo deja otra vez a Dominicana mirando desde fuera una final que Estados Unidos jugará por tercera edición consecutiva. El lunes se conocerá el rival, cuando Venezuela e Italia definan quién enfrenta a los norteamericanos en el duelo por el título.

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