Estonia frenó la entrega de un proyecto de 441.000 euros para digitalizar Cuba y dejó en suspenso los equipos de tecnología que iban a terminar en manos del régimen. La Academia de Gobierno Electrónico anunció que, por ahora, no hará llegar esos dispositivos a la Isla y que esperará “tiempos mejores”.
La decisión corta una vía más de respaldo externo a una maquinaria estatal que, mientras presume modernización, mantiene al país atrapado en el atraso, la censura y el control político. El proyecto “Cuba Digital” arrancó en 2024 bajo el amparo del acuerdo de diálogo político y cooperación firmado en 2016 entre el Consejo de la Unión Europea y Cuba, un marco que La Habana ha sabido explotar para presentarse como socia confiable sin cambiar su naturaleza represiva.
Según explicó Anu Vahtra-Hellat, especialista en comunicaciones de la entidad estonia, la licitación para comprar los equipos seguirá su curso porque así lo exige la ley de contratación pública, pero la entrega a Cuba quedó detenida. En la práctica, eso deja al descubierto el límite de estas ayudas cuando la contraparte sigue siendo un régimen que convierte cualquier recurso en herramienta de poder y no en beneficio real para la gente.
El caso también expone la creciente incomodidad en Europa con los programas que terminan apuntalando a La Habana. El presidente del Riigikogu, Marko Mihkelson, ya había dicho que esa ayuda debía revisarse porque el mundo cambió y porque ese tipo de respaldo termina favoreciendo al régimen cubano, no a los cubanos. Su crítica llegó además en un momento en que el Parlamento estonio mira con preocupación la participación de La Habana en la guerra en Ucrania del lado de Rusia.
La Academia confirmó que la decisión se tomó tras una discusión con la delegación de la Unión Europea y los socios del proyecto la semana pasada. La visita de la comisión de Asuntos Exteriores del Riigikogu no influyó en la medida, pero sí dejó clara la lectura política que empieza a imponerse fuera de la Isla: seguir enviando recursos a un gobierno que sofoca libertades, administra la escasez y usa cada beneficio externo para sostenerse resulta cada vez más difícil de justificar.

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