El canciller de Estonia, Margus Tsahkna, pidió a la Unión Europea que reevalúe su política hacia Cuba por los vínculos del régimen de La Habana con Rusia y por el deterioro de los derechos humanos en la isla. Su mensaje fue directo: Europa no puede seguir mirando hacia otro lado mientras el castrismo se alinea con la guerra de agresión rusa y agrava la represión interna.
Tsahkna hizo la reclamación durante una reunión del Consejo de Ministros de la Unión Europea y luego la reforzó en redes sociales, donde dejó claro que la posición de Estonia apunta a aumentar la presión sobre el régimen cubano. Más tarde, sostuvo una conversación telefónica con Orlando Gutiérrez Boronat, secretario general de la Asamblea de la Resistencia Cubana, para informarle que ningún otro país se opuso a su propuesta de llevar a la agenda el financiamiento a la dictadura comunista cubana y darle seguimiento al reclamo dentro del Consejo.
La reacción de la ARC fue de agradecimiento y respaldo a la postura del canciller estonio, a quien calificó como un defensor de la libertad del pueblo cubano. En la práctica, la señal política es clara: dentro de Europa crece el cuestionamiento a la relación privilegiada que Bruselas mantiene con un régimen que apoya a Moscú y sigue estrangulando a los cubanos con censura, control y persecución.
El pronunciamiento de Estonia se suma a la moción aprobada la semana anterior por el Parlamento Europeo, donde se cuestionó el llamado Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación con La Habana y se pidió su revisión por las violaciones de derechos humanos y la relación del régimen con Moscú y Minsk. La iniciativa, presentada por los eurodiputados Mariusz Kamiński y Carlo Fidanza, recibió 331 votos a favor y 241 en contra.
Ese texto también acusa a La Habana de brindar apoyo militar a Rusia y Bielorrusia, además de contribuir de forma negativa a la seguridad europea mediante la facilitación de la participación de cientos de mercenarios cubanos en la agresión contra Ucrania. El Parlamento Europeo dejó así sobre la mesa una verdad que el régimen intenta esconder: Cuba sigue siendo tratada como socio preferencial mientras exporta represión, propaganda y complicidad con guerras ajenas.
La presión no nace de la nada. Desde hace años, la sociedad civil cubana insiste en que ese acuerdo debe revisarse por los incumplimientos sistemáticos del régimen. Mientras tanto, la Unión Europea continúa financiando unos 80 proyectos en la isla con un presupuesto de casi 155 millones de euros, administrados en su mayoría por organizaciones del aparato castrista, incluidas estructuras represivas como los Comités de Defensa de la Revolución.

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