Nuevo impuesto encarece la cerveza importada en Cuba

La cerveza importada y otras bebidas alcohólicas volverán a subir de precio en Cuba después de que el Ministerio de Finanzas y Precios aprobara un nuevo impuesto que golpea de lleno el bolsillo de los consumidores. La medida entra en vigor el 19 de marzo y añade otra carga a un mercado ya marcado por la inflación, la dolarización parcial y la falta de opciones reales para comprar.

La Resolución 56/2026 fija un gravamen de 0.30 dólares por litro sobre la importación de cerveza, whisky, vodka, ginebra, licores y otros espirituosos. En la práctica, ese costo terminará trasladándose al precio final, como ocurre en una economía donde el régimen regula, aprieta y luego deja que el consumidor cargue con la factura.

El impacto será inmediato. Una lata de cerveza de 355 mililitros encarecerá alrededor de 0.10 dólares, mientras un envase de un litro sumará al menos 0.30 dólares, con aumentos mayores en formatos más grandes o en ventas dentro de bares. Para un país donde el salario pierde valor frente a una moneda cada vez más inaccesible, ese salto no es menor: vuelve todavía más estrecho el acceso a productos que antes ya eran caros para la mayoría.

La decisión también confirma la ruta que ha seguido el régimen para buscar divisas a cualquier costo. El impuesto se pagará en moneda libremente convertible y se suma a otros gastos logísticos y comerciales que ya empujan los precios hacia arriba. En vez de aliviar la presión sobre la gente, el Estado vuelve a escoger el camino más fácil: recaudar sobre el consumo y exprimir más a una población que vive entre inflación, escasez y devaluación.

La disposición deja fuera a producciones nacionales como Bucanero o Parranda, lo que puede favorecer su presencia en el mercado frente a las marcas importadas. Pero ese aparente respiro no cambia el fondo del problema: el cubano sigue atrapado en una economía distorsionada, donde el acceso depende de la moneda dura y las decisiones oficiales profundizan la desigualdad entre quienes tienen divisas y quienes sobreviven con pesos que no alcanzan.

El golpe llega en medio de un escenario de fuerte subida de precios. Datos oficiales citados por el medio independiente elTOQUE señalan que las bebidas alcohólicas y el tabaco estuvieron entre los rubros con mayores incrementos, con una subida interanual cercana al 70 %. Ese dato encaja con lo que la gente ya siente en la calle: cada medida que el régimen presenta como ajuste termina traduciéndose en más caro vivir en Cuba.

La nueva carga fiscal no resuelve ninguna urgencia productiva ni corrige las causas de la crisis. Solo refuerza una lógica de control y captación de divisas que castiga al consumidor y sostiene el andamiaje económico del poder. En la Cuba de hoy, hasta una cerveza revela la misma verdad de fondo: el régimen recauda donde puede, y la población paga donde no le queda otra.

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