Teherán volvió a poner el embargo de Estados Unidos contra Cuba en el centro de la discusión internacional y lo calificó de “ilegal e inhumano” por el golpe que sigue dando a la vida diaria en la isla. La denuncia salió del Ministerio de Exteriores iraní y fue divulgada por la agencia IRNA, en medio del endurecimiento de las restricciones energéticas impuestas por Washington.
El portavoz de la Cancillería, Esmail Baqaei, pidió que Estados Unidos responda ante la comunidad internacional por más de seis décadas de sanciones contra Cuba. Según su declaración, esas medidas violan principios básicos del derecho internacional, afectan la autodeterminación de los pueblos y representan una vulneración amplia de los derechos humanos de los cubanos.
La advertencia iraní apuntó a la nueva fase del cerco económico abierta en enero, cuando la administración de Donald Trump aprobó un veto que impide el suministro energético a Cuba. Baqaei sostuvo que Washington debe rendir cuentas por una política que ya supera los 64 años y que golpea tanto la economía como la vida cotidiana dentro de la isla.
IRNA también recogió el criterio de la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, que advirtió sobre el impacto del embargo petrolero en servicios esenciales como la alimentación, el agua potable y la atención sanitaria. El organismo atribuyó el agravamiento de la crisis socioeconómica cubana al prolongado embargo financiero y comercial, a fenómenos meteorológicos extremos y a las nuevas restricciones sobre el envío de petróleo desde Estados Unidos.
Ese cuadro vuelve a dejar al descubierto el costo humano de una política que el régimen de La Habana usa como explicación permanente de sus fracasos, pero que también encuentra a la población atrapada entre sanciones externas y un descalabro interno que lleva años vaciando al país. La escasez de comida, combustible y servicios no se entiende sin el bloqueo, pero tampoco sin un modelo estatal que destruyó la capacidad productiva y mantuvo a los cubanos pagando la factura completa.
Naciones Unidas insistió en que las medidas restrictivas aplicadas por razones políticas deterioran derechos fundamentales y profundizan la crisis en la isla. La advertencia llega cuando Cuba depende cada vez más de decisiones ajenas para cubrir necesidades elementales, mientras el aparato del régimen sigue sin ofrecer soluciones reales y sigue trasladando hacia afuera la responsabilidad de un colapso que también le pertenece.
La denuncia de Irán, más allá de su carga política, volvió a exhibir el desgaste de Cuba bajo un sistema que convirtió la dependencia en norma. El embargo pesa, pero el desastre cotidiano también nace de décadas de control estatal, ruina económica y abandono de la gente por parte de un poder que nunca aceptó rendir cuentas.

Sé el primero en comentar