Lavrov acusa a Washington de duplicidad con Rusia y Cuba

Moscú volvió a lanzar una acusación directa contra Washington. Serguéi Lavrov sostuvo que las sanciones recientes de Estados Unidos contra Rusia chocan con el discurso oficial sobre una mejora de las relaciones y una cooperación económica “mutuamente provechosa”.

El canciller ruso dijo en una entrevista con RT que las medidas contra su país siguen vigentes y que, además, la Casa Blanca impuso nuevas sanciones “muy fuertes” contra Lukoil y Rosneft, dos de las mayores petroleras rusas. Según su versión, eso ocurrió pocas semanas después de la reunión entre Vladímir Putin y Donald Trump en Anchorage, encuentro del que el Kremlin esperaba una señal distinta.

Lavrov afirmó que en esa cita ambas partes habían dejado abierta la posibilidad de una salida para la crisis ucraniana y que Moscú aguardaba una conferencia o un supuesto Consejo de Paz. Lo que llegó después, insistió, fue un nuevo golpe económico contra el sector energético ruso. La queja de Moscú apunta al mismo dilema que atraviesa la política estadounidense: hablar de acercamiento mientras mantiene intacta la presión financiera.

La denuncia rusa se extendió también a Cuba, un punto que vuelve a colocar a la isla en el centro de una disputa ajena pero con consecuencias directas para el régimen de La Habana. Lavrov aseguró que un documento reciente de Estados Unidos declara el estado de emergencia por la amenaza que, según Washington, Cuba representa para sus intereses en el Caribe, en parte por la política hostil atribuida a Rusia. Añadió que ese texto prohíbe comprar petróleo y gas y plantea sustituirlos por suministro estadounidense.

El propio Lavrov intentó desmontar el relato de negocios y entendimientos que Trump ha defendido desde el año pasado, cuando insistió en poner fin a la guerra en Ucrania y en hacer grandes negocios con Moscú. Pero el cuadro que describe su queja es otro: sanciones vigentes, castigos nuevos sobre las petroleras rusas y una presión que alcanza también al tablero cubano.

En esa tensión queda expuesto el margen estrecho en que se mueve la diplomacia de Washington. Habla de cooperación con Rusia y al mismo tiempo aprieta con sanciones. Busca canales de diálogo, pero no afloja el garrote económico sobre el petróleo, el gas y los aliados de Moscú. Para Cuba, esa pulseada confirma otra vez la fragilidad del régimen, atado a un socio externo sometido a la presión permanente de Estados Unidos.

Acerca de Redacción 4173 Artículo
Publicamos noticias, crónicas y reportajes de actualidad cubana. Nos define la integridad periodística, la veracidad y la calidad de nuestra información.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta