Las excarcelaciones anunciadas en Venezuela dejaron al descubierto una verdad que el chavismo intenta administrar como si fuera un favor político: la prisión de opositores y activistas arrastra a sus familias a una condena paralela, hecha de espera, miedo y años perdidos.
María Corina Machado respondió con un audio difundido en su cuenta de X y puso el foco donde más duele. Habló a quienes recuperan la libertad, pero también a madres, padres, esposas, hijos y hermanos que sostuvieron el peso de la persecución desde afuera. “Ustedes fueron fortaleza cuando faltó la libertad”, dijo la líder opositora.
Su mensaje fue duro y preciso. “Nada devuelve los años robados, nada borra las noches largas ni las ausencias irreparables”, expresó, en una frase que resume el costo humano de una represión que no se queda en la celda. El régimen castiga al detenido y extiende el daño a toda la familia, que vive durante años entre visitas negadas, noticias tardías y una incertidumbre que carcome la vida cotidiana.
Machado también señaló el valor político de este momento. Dijo que importa porque demuestra que la injusticia no es eterna y que la verdad termina abriéndose paso, pese al intento del poder de enterrarla entre silencios, maniobras y anuncios calculados.
El gobierno chavista, con Delcy Rodríguez al frente, presentó las excarcelaciones como un “gesto de paz unilateral”, mientras Estados Unidos y Colombia aparecen como actores clave en una nueva ronda de distensión diplomática. La jugada deja ver, otra vez, cómo el régimen usa a los presos como ficha de negociación en el tablero internacional.
En paralelo, comenzaron a confirmarse liberaciones de figuras emblemáticas de la oposición y del activismo de derechos humanos, entre ellas Juan Pablo Guanipa, Perkins Rocha, Enrique Márquez y Rocío San Miguel. También se informó la salida del país de cinco ciudadanos españoles detenidos en Venezuela, de acuerdo con el ministro de Asuntos Exteriores, Unión Europea y Cooperación, José Manuel Albares.
Machado pidió asumir el momento como “un acto de restitución moral” y llamó a sostener una alegría serena, sin dar por cerrada la lucha. Su mensaje apuntó al centro del drama venezolano: el régimen sigue debiendo cuentas por cada día de encierro impuesto a quienes pensaron distinto.
Aun con las liberaciones en marcha, la incertidumbre siguió marcando el día. No había listas definitivas ni una confirmación clara de cuántos ni quiénes saldrían en libertad. Algunos familiares recibieron la advertencia de que las excarcelaciones podrían producirse en la madrugada o durante el día siguiente, mientras la frase que resumía la angustia se repetía una vez más: “Hay que esperar la llamada”.
El Foro Penal mantiene en más de 800 la cifra de presos políticos en Venezuela, y ese dato deja claro que el proceso abierto este jueves está lejos de cerrar la herida. Machado insistió en que la pelea continúa hasta que todos queden libres y Venezuela pueda abrazarse en democracia y libertad, sin cárceles usadas como instrumento de dominación.

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