Manuel Alejandro Pérez Capote rehace su vida en Canarias

Manuel Alejandro Pérez Capote, una de las voces deportivas más reconocibles de la radio y la televisión cubanas durante más de 30 años, dejó la Isla y hoy intenta reconstruir su vida en Fuerteventura, en las Islas Canarias, con un empleo muy lejos del micrófono que lo acompañó durante toda su carrera. Llegó a España como ciudadano español por bisnieto, amparado en la Ley de Memoria Democrática, y lleva ocho meses tratando de fijar un nuevo comienzo fuera de Cuba.

El narrador y comentarista deportivo cuenta que ahora trabaja en “Sabor a España”, una tienda de productos secos garrapiñados, donde se desempeña como ayudante de dependiente. En paralelo, ha logrado mantenerse cerca de su oficio gracias a colaboraciones en Radio Tiempo Tenerife y Radio Juventud de Canarias, con el apoyo del locutor tinerfeño Marcelino Hernández, amigo de la familia.

Su historia resume el costo humano de la emigración cubana en la etapa actual: no salen solo los jóvenes que buscan arrancar desde cero, también se van profesionales con décadas de experiencia que ya no encuentran espacio para sostenerse en la Isla. Pérez Capote lo dice con claridad cuando habla de una vida “en crisis en todos los sentidos” y de la obligación de buscar un presente mejor donde todavía haya oportunidades reales.

Ese giro de vida pesa más porque no se trata de un improvisado. El locutor nació en Guanabacoa, se formó en periodismo y comenzó a trabajar en la radio capitalina en los años 80, antes de pasar por COCO, Radio Rebelde y la televisión cubana. Su carrera incluyó coberturas de Juegos Olímpicos, Panamericanos y eliminatorias mundialistas. Que una figura con ese recorrido termine rehaciendo su rutina laboral en otro país dice mucho del derrumbe que el régimen ha extendido sobre la vida profesional y familiar de los cubanos.

Pérez Capote también dejó ver el cerrojo que encontró al intentar seguir trabajando en la Isla. Asegura que mandó currículums, tocó puertas y hasta fue en persona a varias emisoras de Canarias sin recibir respuesta. En Cuba, según su propio relato, vivió algo parecido: en sus últimos años en el sistema de medios hubo momentos en que quedó fuera de coberturas importantes sin explicación clara. Ese tipo de exclusión laboral forma parte del mismo desgaste que empuja a tantos cubanos a marcharse.

Desde Canarias, el narrador no disimula el golpe emocional que le provoca ver a Cuba desde fuera. Habla del país como una patria querida, menciona el abandono de figuras deportivas y culturales, y asume con crudeza que la emigración dejó de ser una salida excepcional para convertirse en la respuesta más común ante el fracaso nacional. Su caso vuelve a poner sobre la mesa una verdad que el régimen no puede esconder: la isla expulsa talento, rompe trayectorias y empuja a sus propios profesionales a empezar de nuevo en tierra ajena.

Acerca de Redacción 4173 Artículo
Publicamos noticias, crónicas y reportajes de actualidad cubana. Nos define la integridad periodística, la veracidad y la calidad de nuestra información.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta