Una mujer de 32 años fue asesinada en plena vía pública en Santa Clara, Villa Clara, delante de su hijo pequeño, en un crimen que vuelve a exhibir la indefensión de las cubanas frente a la violencia machista y la respuesta insuficiente del régimen. La víctima fue identificada por plataformas independientes como Yaimée Carrazana Herrera, ultimada presuntamente por su expareja el 24 de febrero.
El caso no solo deja una familia rota. También obliga a mirar el vacío institucional que sigue rodeando los feminicidios en Cuba, donde la información oficial es opaca y la protección real para las víctimas llega tarde o nunca. Mientras el aparato estatal presume control y propaganda, las mujeres siguen expuestas en la calle, en la casa y frente a sus propios hijos.
Las plataformas feministas Alas Tensas y Yo Sí Te Creo en Cuba confirmaron además que en lo que va de 2026 se han registrado siete feminicidios, dos intentos de feminicidio y el asesinato de un hombre por motivos de género. Esa cifra, advierten, sigue siendo un subregistro por la dificultad de verificar casos y acceder a datos oficiales.
El impacto del crimen alcanza también a los menores que quedaron en medio de la violencia. Las organizaciones señalaron con especial preocupación la situación del hijo mayor de la víctima, que presenció el ataque, y pidieron atención para su recuperación. La hija menor de edad también sobrevive a la tragedia familiar.
En paralelo, los observatorios mantienen bajo investigación otros 11 posibles feminicidios, cuatro intentos de feminicidio y un asesinato de hombre por motivos de género reportados en 2025, además de dos posibles intentos de feminicidio alertados en 2026. El cuadro confirma una realidad que el régimen no enfrenta con la seriedad que exige: la violencia de género sigue cobrando vidas mientras el Estado se queda corto en prevención, transparencia y protección efectiva.

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