La mezcla de Mella con Fidel revela un homenaje forzado

La memoria histórica pierde credibilidad cuando se usa como adornó político para acomodar figuras incompatibles en un mismo relato. Eso es lo que ocurre al pretender celebrar la salida de Fidel Castro y el Che Guevara, y al mismo tiempo colocar a Julio Antonio Mella en ese mismo pedestal.

La maniobra deja al descubierto una operación de propaganda mal armada. Si se vende como triunfo la retirada de dos símbolos del castrismo, cargar a Mella con ese mismo gesto rompe la lógica del homenaje y exhibe una confusión que no se sostiene ni por coherencia ni por respeto a la historia.

En Cuba, la memoria ha sido usada durante décadas como herramienta de control político. El régimen y sus voceros han mezclado nombres, consignas y mitos para fabricar una épica conveniente, aunque el resultado termine siendo una ceremonia desordenada, oportunista y sin credibilidad. Cuando se fuerza esa mezcla, el daño no queda en una simple torpeza de imagen: se degrada la verdad histórica y se rebaja el sentido de cualquier tributo.

El problema central está ahí. Un homenaje que necesita acomodar a Mella junto a Fidel y el Che revela una narrativa vacía, construida para el consumo ideológico y no para honrar con seriedad a nadie. La propaganda castrista vuelve a tropezar con su propio artificio y deja una señal clara de lo que pasa cuando la política pretende sustituir a la historia.

Acerca de Albert Fonse 5 Artículo
Blogger. Creador de @LosMambises @cubadeluto y del Proyecto Cayó Romano. Exiliado. Anexionista 🇺🇸. Periodista y analista político. Libertad para mi hermano Roberto Pérez Fonseca

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