Un senador demócrata alerta sobre Cuba en la escalada de Trump contra Irán

La discusión sobre la ofensiva de Donald Trump contra Irán volvió a poner a Cuba sobre la mesa en Washington. El senador Jeff Merkley advirtió que la línea dura del presidente, marcada por amenazas, asesinatos selectivos y una lógica de castigo personal, puede terminar arrastrando también a la isla si se impone la misma receta contra otros países.

Merkley habló tras las declaraciones de Trump sobre Irán, en medio de una conversación televisiva en la que se cuestionó la forma en que la Casa Blanca está conduciendo su política exterior. En ese intercambio, Cuba apareció como próximo blanco posible de una estrategia de presión que no descarta golpear líderes, cortar suministros y cerrar cualquier espacio de negociación. El senador oregoniano señaló que esa es una estrategia de cañonero, propia de otra época, y que no construye liderazgo ni estabilidad.

La referencia a Cuba no fue casual. Según el propio Merkley, Marco Rubio busca cortar el petróleo hacia la isla, una medida que encaja con la política de asfixia económica que durante décadas ha castigado a los cubanos comunes mientras el régimen sigue usando el cerco externo como excusa para justificar sus fracasos internos. En esa lectura, la isla vuelve a quedar atrapada entre una administración estadounidense dispuesta a escalar la presión y un poder en La Habana incapaz de ofrecer alivio real a la población.

El cruce dejó al desnudo algo más profundo que una pelea de estudio: la tentación de convertir la política exterior en una vendetta personal. Cuando desde Washington se habla de “sacar del medio” a líderes extranjeros y se normaliza el uso de la fuerza como herramienta de mensaje, Cuba queda expuesta a un nuevo capítulo de tensión que no resuelve el drama nacional y sí puede empeorar el sufrimiento de una sociedad ya golpeada por la escasez, el control y el deterioro cotidiano.

Merkley también rechazó la idea de que esa conducta responda a una agenda seria de promoción de la democracia o de respuesta a problemas globales como el cambio climático. Su señalamiento apunta a un problema que los cubanos conocen bien: los intereses políticos, cuando se imponen sin límites, terminan convirtiendo a la gente común en rehenes. En la isla eso ocurre bajo el régimen castrista; fuera de ella, puede repetirse cuando la política de grandes potencias se hace desde el capricho, no desde principios claros.

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