La presidente de México, Claudia Sheinbaum, confirmó que su gobierno enviará un cargamento de ayuda humanitaria a Cuba. El primer envío podría salir este fin de semana o, a más tardar, el lunes, luego de una conversación con el embajador cubano en México, Eugenio Martínez.
El paquete incluirá alimentos y otros insumos solicitados por el Estado cubano, mientras siguen las gestiones diplomáticas para reanudar los despachos de petróleo. La decisión vuelve a dejar al descubierto la dependencia del régimen cubano de apoyos externos para enfrentar una crisis que ya no puede ocultar, ni siquiera con su discurso de “resistencia creativa”.
Sheinbaum reconoció también la presión que pesa sobre su gobierno por las advertencias de Estados Unidos, que ha amenazado con medidas arancelarias contra los países que suministren combustible a la isla. México intenta moverse entre esa advertencia y su cercanía política con La Habana, justo cuando el colapso energético cubano obliga al aparato estatal a buscar oxígeno fuera de sus fronteras.
Por el momento, no está prevista una reunión con Miguel Díaz-Canel, aunque la mandataria mexicana dijo que, si fuera necesario, podría abrirse una conversación. La comunicación, insistió, se ha mantenido por la vía diplomática a través de la embajada cubana en México.
En La Habana, Díaz-Canel admitió esta semana la gravedad de la situación y habló de “tiempos difíciles”. También reconoció un escenario de desabastecimiento agudo de combustible que podría empujar al país hacia medidas de emergencia parecidas a la llamada “opción cero” del período especial. Su mensaje confirma el derrumbe que vive la isla bajo el castrismo: un modelo incapaz de sostener el abastecimiento básico y sostenido por consignas mientras la población carga con la escasez.
La presión sobre el régimen también creció con la orden ejecutiva firmada la semana pasada por Donald Trump, que declara una emergencia nacional y abre el camino para imponer aranceles a los productos de los países que vendan o suministren petróleo a Cuba. El cerco comercial se endurece mientras la crisis energética cubana sigue empeorando y el poder intenta sostenerse con auxilios ajenos.

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