Alfredito Rodríguez murió este jueves en Miami a los 74 años, según confirmó su familia en un breve comunicado difundido en redes sociales. La despedida llegó con palabras de cariño y con una certeza compartida por quienes siguieron su carrera: se fue un artista muy popular, ligado durante décadas a la memoria musical de Cuba.
Su hijo, Alfredo Rodríguez Jr., también músico, lo recordó en Facebook como un hombre fiel a su música, a su público, a sus principios, a sus ideales, a sus raíces y a la familia. En ese mensaje quedó retratado el vínculo profundo entre el cantante y el entorno que lo acompañó hasta el final, aun después de su salida de la Isla.
Entre 1969 y 1990, Alfredito Rodríguez fue uno de los cantantes pop cubanos más aclamados. En 2022 celebró en Miami sus 55 años de carrera artística. Su nombre quedó asociado a éxitos como Empapado de sudor y Sagitario, además de una presencia sostenida en escenarios como el teatro Karl Marx y en la Televisión Cubana.
Su recorrido artístico también quedó marcado por el castigo del aparato cultural del régimen. El periodista Luis Cino recordó que sus canciones gustaban mucho y acompañaban la vida cotidiana de muchos cubanos, mientras las autoridades le hicieron la vida imposible. Rodríguez denunció en 2009 la censura de sus temas en la radio y las acusaciones de “deformarle el gusto al público” por ser extranjerizante y cantar “canciones facilistas”.
Después de establecerse en Miami en 2010, el músico habló con más franqueza sobre la realidad de la Isla. Señaló el deterioro de las condiciones de vida, la falta de libertades y la censura como consecuencias directas del sistema impuesto en Cuba. En una entrevista concedida a CubaNet en enero del año pasado, afirmó que le dolía mucho su país y definió el régimen como “una prepotencia y una dictadura”.
En ese diálogo también insistió en separar a Cuba del poder que la gobierna a la fuerza. Dijo que una cosa era hablar mal de Cuba y otra hablar mal del desgobierno, y sostuvo que su formación artística se la debía al pueblo. Cuando le pidieron resumir en una palabra lo que deseaba para la Isla en 2025, respondió: “libertad total”.
Rodríguez relató además sanciones y suspensiones durante su etapa como figura televisiva, así como la disputa por Buena persona, una canción que, según contó, fue totalmente suspendida y lo llevó a reclamar sus derechos ante el ICRT. Negó la versión de que hubiera ido con un bate. Su testimonio dejó al descubierto el control político con que el régimen cercó a tantos artistas que no aceptaron someterse.
En esa misma entrevista contó otro episodio que consideró revelador: la negativa de entrada a Cuba a su hijo Alfredo, quien trabajó durante años con Quincy Jones. Para el músico, ese hecho resumía el poder arbitrario de una autoridad que se arroga el derecho de dejar entrar o sacar de su país a los cubanos. Con su muerte en Miami, se cierra la vida de un artista querido y también la de un cubano que llevó hasta el final la marca del exilio y de la censura.

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