El régimen de Nicaragua volvió a mover una pieza en el tablero migratorio y esta vez el golpe recae directamente sobre los cubanos. El Ministerio del Interior anunció que desde el 8 de febrero queda eliminado el libre visado para ciudadanos de Cuba, un beneficio que había estado vigente desde noviembre de 2021 y que durante más de cuatro años sirvió de puerta de salida para cientos de miles de personas que escapaban del encierro castrista.
Con la nueva disposición 001-2026, los cubanos con pasaporte ordinario dejan la categoría migratoria “A”, exenta de visa, y pasan a la “C”, que exige visa consultada sin costo. La aplicación del cambio será inmediata, según el reporte, y el Instituto Nicaragüense de la Aeronáutica Civil deberá notificarlo a aerolíneas y transportistas terrestres y marítimos. Es un cierre seco, administrativo, pero con impacto humano directo sobre una ruta que se convirtió en vía de escape para tantas familias cubanas.
La decisión también revela el alcance de la presión de Washington sobre los regímenes que han facilitado el éxodo cubano. De acuerdo con el periodista Mario J. Pentón, Managua ya había informado a La Habana desde el domingo. Pentón además calificó la medida como una victoria para la Administración Trump en su ofensiva contra el régimen cubano.
El libre visado nicaragüense, en la práctica, alivió durante años la salida de cubanos hacia terceros destinos y se convirtió en una válvula de escape ante la crisis política, económica y social de la isla. Su eliminación cierra otro corredor migratorio que el castrismo nunca resolvió en casa porque su modelo sigue expulsando ciudadanos. Mientras tanto, en noviembre de 2025, Estados Unidos sancionó a empresarios y funcionarios de Nicaragua por facilitar la migración ilegal, en un expediente que describió esas operaciones como habilitadas por políticas migratorias permisivas diseñadas por la dictadura nicaragüense.

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