Obispos cubanos alertan sobre caos y violencia por la crisis

La Conferencia de Obispos Católicos de Cuba dirigió este sábado un mensaje a “todos los cubanos de buena voluntad” en el que reconoce la profundidad de la crisis que vive la Isla y advierte sobre el riesgo real de un caos social y de violencia en medio de la escasez total de combustible.

El pronunciamiento recoge un contraste brutal con lo que la Iglesia ya había señalado en 2015, cuando habló de una “realidad dolorosa y apremiante”. Años después, los obispos admiten que el deterioro ha seguido su curso y que la angustia y la desesperanza se han agravado dentro del país. La confesión deja expuesto el fracaso de un sistema que ha empujado a los cubanos a una precariedad cada vez más insoportable.

La Conferencia también se refirió a las medidas anunciadas por el presidente estadounidense Donald Trump, entre ellas la declaración de emergencia nacional sobre Cuba y la eliminación de toda posibilidad de que entre petróleo al país. Según el mensaje, esas decisiones disparan las alarmas, especialmente entre los más pobres, y alimentan el temor de un desorden social con efectos directos sobre la vida cotidiana de millones de cubanos.

Los obispos sostienen que Cuba no necesita más angustias ni dolor y reclaman cambios urgentes. Su llamado apunta a un país renovado, próspero y feliz, pero advierte que cualquier salida debe dejar de castigar a los pobres, a los ancianos, a los enfermos y a los niños, siempre los primeros golpeados cuando el régimen hunde más a la nación en la escasez y el sacrificio.

El mensaje insiste en que los gobiernos deben resolver sus diferencias por la vía del diálogo y la diplomacia, sin coerción ni guerra. Al mismo tiempo, subraya que la dignidad y la libertad de cada ser humano dentro de su propia nación no pueden quedar sometidas a variables externas ni a intereses de parte. Esa línea coloca sobre la mesa una exigencia elemental: Cuba debe abrirse a su propio pueblo y poner el bien del país por encima de cualquier cálculo político.

La Iglesia Católica en la Isla volvió a ofrecerse como mediadora entre Washington y La Habana para rebajar las hostilidades y crear espacios de colaboración en función del bien común. El mensaje concluye con una invocación a la Virgen de la Caridad del Cobre y una plegaria para que la sensatez y la cordura prevalezcan sobre unas amenazas y discordias que ya marcan la vida nacional.

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