Open Arms lleva generadores a Cuba para un hospital pediátrico

Open Arms anunció una flotilla para llevar generadores solares a Cuba y concentrar la ayuda en un hospital pediátrico donde el área de cuidados intensivos necesita electricidad estable para atender a recién nacidos. La misión, presentada en Madrid junto a diputados de Podemos, Sumar y Bildu, pone en primer plano una realidad que el régimen ha permitido pudrir: la crisis energética ya golpea de lleno a los servicios más delicados de la isla.

La operación saldrá desde Barcelona y hará escalas en puertos del Mediterráneo y Canarias para sumar apoyos y recaudar fondos antes de enviar el equipamiento. Oscar Camps, fundador de Open Arms, explicó que la travesía se hará por una ruta pensada para reducir costos, tiempo y riesgos, y dejó claro que el envío seguirá adelante sin depender del escenario político. Esa insistencia muestra que la ayuda se organiza al margen de La Habana, porque dentro de Cuba el aparato estatal no da respuesta a una necesidad tan elemental como sostener la corriente en una sala de cuidados intensivos.

El peso político de esta iniciativa está en lo que revela. Cuando una organización humanitaria tiene que montar una expedición internacional para llevar electricidad a un hospital infantil cubano, el problema ya no cabe en la propaganda oficial sobre resistencia y sacrificio. Lo que queda al descubierto es un país donde la vida de un recién nacido depende de redes externas de solidaridad porque el sistema energético, bajo control del régimen, ha dejado a hospitales y familias a merced de los apagones.

La presentación reunió a figuras de Podemos, Sumar, Bildu, Izquierda Unida y la Internacional Progresista, además de la cooperativa Ecoo Revolición Solar. También se anunció la campaña ‘Nuestra América, Convoy a Cuba’, con más de 20 toneladas de higiene, medicamentos y alimentos que llegarán por mar y por vuelos de carga desde varios países. La coincidencia de ambos proyectos confirma que la emergencia cubana ya obliga a articular ayuda fuera de la isla para cubrir huecos que el régimen no resuelve.

La crisis energética aparece aquí unida a una consecuencia humana concreta: hospitales sin sostén eléctrico, infancia expuesta y familias empujadas a vivir entre la escasez y la incertidumbre. La flotilla de Open Arms no corrige el desastre cubano, pero sí lo deja expuesto con crudeza. En Cuba, hasta la atención a los recién nacidos termina dependiendo de lo que otros logren reunir para compensar el abandono del régimen.

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